La sexualidad en el adulto mayor
La sexualidad es parte integral de la vida del ser humano y lo acompaña siempre, ya que abarca aspectos biológicos, psicológicos, sociales, culturales, espirituales, políticos, históricos, religiosos, y legales y se expresa a través de pensamientos, sentimientos, fantasías, deseos, e ideas, sentimientos emociones, placer, valores y creencias.
Son 4 componentes en que se basa la sexualidad: genética, reproductividad, actividad sexual y vinculación afectiva, últimas dos en las que el adulto mayor puede ser muy pleno. La vinculación afectiva puede ayudar mucho al AM, ya que ofrece apoyo emocional, mejora la salud en general, proporciona estabilidad y sentido de pertenencia.
La intimidad sexual disminuye con la edad y los cambios fisiológicos y emocionales de esta etapa, sin embargo, está presente y se puede vivir con plenitud y placer.
En la adultez mayor se presentan 3 etapas: la temprana desde los 60 a los 74 años, la intermedia de 75 a 84 años y la tardía o avanzada desde los 85 años en adelante.
La sexualidad no se pierde con la edad, sino que se vuelve más auténtica, genuina y puede ser tan gratificante que en las etapas anteriores.
Los cambios físicos, mentales, emocionales y psicológicos que pueden afectar positiva o negativamente esta etapa de la vida del AM se pueden manejar; igual, los trastornos de enfermedad y toma de medicamentos que pueden alterar la sexualidad del AM.
Pese a todo lo anterior, es una etapa de reflexión, equilibrio y aceptación, que podemos convertirla en un viaje interesante y gratificante.
