Santo Domingo.- Antes de convertirse en una disputa judicial por cientos de miles de dólares entre Latin Events y la Junta Central Electoral (JCE), el conflicto comenzó alrededor de la denominada Serie Titanes del Caribe, que llevó la histórica rivalidad entre los Tigres del Licey y las Águilas Cibaeñas a Nueva York.
El evento reunió a los dos equipos durante tres días, del 10 al 12 de noviembre de 2023, en el Citi Field, hogar de los Mets de Nueva York, en un acontecimiento que movilizó a decenas de miles de dominicanos.
Detrás de aquella fiesta deportiva estaba Latin Events, empresa encabezada por el empresario dominicano Félix Cabrera, con una larga trayectoria en la producción de espectáculos en Estados Unidos.
Lo que parecía entonces una combinación de béisbol, entretenimiento y promoción de los vínculos con la diáspora terminaría generando conflictos primero entre los organizadores y los equipos dominicanos y posteriormente entre Latin Events y la propia JCE.
Un millón de dólares entra en escena
Once días antes del primer partido, el 30 de octubre de 2023, se produjo el acuerdo que ahora constituye el centro de la controversia judicial.
Según los documentos del proceso judicial y la versión presentada por Latin Events, la empresa y la JCE acordaron servicios por US$1 millón vinculados a una campaña de registro de votantes dirigida a dominicanos residentes en Nueva York y estados vecinos, aprovechando la enorme concentración de público que produciría la serie Licey-Águilas.
De acuerdo con la reclamación de Latin Events, el monto se distribuía en US$600,000 por 15,000 entradas impresas para los partidos; US$200,000 para 20,000 servicios de comida en establecimientos de Nueva York y Nueva Jersey; y otros US$200,000 para una campaña de publicidad en radio, televisión e Internet.
La idea era utilizar un acontecimiento que concentraría a decenas de miles de dominicanos como plataforma para promover el registro electoral de la comunidad residente en Estados Unidos.
El órgano electoral reconoce haber acordado determinados servicios de publicidad y logística con Latin Events, por los cuales afirma haber pagado US$230,000 mediante transferencia bancaria realizada el 21 de mayo de 2024, pero niega haber autorizado los restantes servicios que reclama la empresa, entre ellos los US$600,000 correspondientes a las 15,000 entradas.
Esa diferencia es precisamente el núcleo de la controversia que terminaría llegando a los tribunales estadounidenses y posteriormente a la justicia dominicana.
Las quejas del Licey
Dos días después de concluida la serie, el entonces presidente de los Tigres del Licey, Ricardo Ravelo, hizo públicas fuertes críticas sobre la organización.
Ravelo afirmó que la experiencia había resultado tan complicada para el equipo que las dificultades sufridas los habían dejado prácticamente sin deseos de regresar bajo las mismas condiciones.
Entre los problemas denunciados estuvo que, a apenas dos días del inicio de los partidos, el Licey todavía no disponía de información definitiva sobre sus vuelos ni sobre los hoteles donde sería alojada la delegación.

También denunció inconvenientes relacionados con las dietas de los jugadores y sostuvo que el equipo tuvo que realizar desembolsos que inicialmente no estaban contemplados.
La situación más irritante, según relató posteriormente, ocurrió al regreso, cuando jugadores del Licey permanecieron durante horas en el aeropuerto esperando resolver su transporte.
Cuando comenzó a negociarse una segunda edición para 2024, el conflicto reapareció con mayor intensidad.
Latin Events entendía que el acuerdo de 2023 le otorgaba un derecho preferente para organizar nuevamente la serie. Lidom, Licey y Águilas sostenían que el contrato había sido específicamente para los tres partidos de noviembre de 2023 y que no constituía un acuerdo multianual.
La propia Lidom reconoció posteriormente que el convenio contemplaba la posibilidad de una nueva negociación para 2024-2025 y concedía a Latin Events el derecho a igualar una oferta que pudiera presentar un tercero.
Pero las relaciones ya estaban deterioradas
Cabrera presentó una nueva propuesta; los equipos la consideraron insuficiente y las diferencias sobre quién tenía derecho a organizar las futuras versiones de Titanes del Caribe terminaron enfrentando públicamente a Latin Events con Lidom y, de manera especialmente intensa, con el Licey.
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