La semántica fiscal  en el Gobierno

Los funcionarios del área económica del Gobierno han dado frecuentes demostraciones de tener una gran creatividad lingüística en lo referente al tema impositivo.

Como parte de su manejo mediático realizan grandes esfuerzos para usar palabras de tal modo que sus medidas impositivas no generen un ambiente negativo en la población.

Hemos escuchado términos como “compensación fiscal”, “adecuación fiscal”, “reforma fiscal” y otros por el estilo.

Para los dominicanos, el término reforma fiscal, o cualquier vocablo que se le parezca, es motivo de preocupación, porque la experiencia ha sido que el resultado final es un aumento de la presión tributaria (que traducido para que lo entienda hasta el chinero de la esquina quiere decir pagar más dinero en impuestos).

Eso explica que desde el Gobierno se insista tanto en negar que se esté frente a un nuevo intento de reforma fiscal, señalando que de lo que se trata es de eliminar exenciones o quitar incentivos.

No queremos entrar en este momento en el análisis de la pertinencia de esas medidas, pero de lo que se trata es de pagar más dinero en impuestos, aunque no necesariamente implique la creación de otros gravámenes.

Si se les cobra Itebis a productos que ahora no lo pagan, no se está creando un nuevo impuesto, pues el mismo ya existe, pero la gente tendrá que pagarlo para productos que antes no lo tenían. En otras palabras: se aumentará la carga impositiva.

Por lo tanto, resultan válidas las preocupaciones del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) sobre el tema y más que centrar la discusión en asuntos semánticos, los funcionarios del área económica del Gobierno tienen el deber de plantear con claridad qué quieren hacer, por qué quieren hacerlo y cuáles son las consecuencias de tomar o no esas medidas.