La segunda visita
La inmensa mayoría de los ciudadanos haitianos están clasificados, para decirlo de alguna forma, como muertos civiles, ya que no poseen ningún documento de identidad. No lo pueden presentar allá y menos en la República Dominicana, cuando cruzan la frontera.
Este sería un tema para tratar en el vecino país en el contexto de la segunda visita que hará desde hoy el enviado especial de la ONU, Bill Clinton, a esa nación caribeña; y con una población indocumentada que ronda los cinco millones de habitantes.
A estas horas es un secreto la agenda a discutir. Se han planteado varios temas posibles. Entre ellos, apoyo para amortiguar los efectos de la actual temporada ciclónica, la creación de fuentes de empleo, así como la disponibilidad de servicios sociales básicos para la población.
En el siglo que vivimos resulta inconcebible que un ciudadano no posea documentos de identidad. En Haití, un gran paso para la creación de fuentes de empleo es saber cómo se llama y dónde vive la persona que se empleará.
El comercio entre la República Dominicana y los haitianos se haría con personas civilmente existentes. Es el momento de empezar a acometer proyectos de desarrollo. El empleo y la disponibilidad de servicios sociales básicos son capitales, pero más allá cuenta inculcar valores cívicos; y nuestros vecinos, sin documentos de identidad, están lejos de avanzar en ese camino. La visita de Bill Clinton constituye una gran oportunidad para incluir este tema en la agenda.