La revolución verde de Barack Obama
Washington.-Hace cuatro años, Barack Obama prometió promover una revolución verde, diciendo que el gobierno daría apoyo a tecnologías de energía alternativa que podrían crear 5 millones de puestos de trabajo y liberar a Estados Unidos de su dependencia de tiranos petroleros de otros países.
Hoy, la industria energética es uno de los principales motores del crecimiento del empleo y Estados Unidos está más cerca que nunca en casi veinte años de satisfacer sus propias necesidades.
Sin embargo, la transformación -impulsada por un aumento en la producción de petróleo y gas natural- no es fundamentalmente verde y tiene poca relación con los planes del Presidente.
Nos estamos acercando a la independencia energética por accidente, dijo Philip Verleger, que dirigió la oficina de política energética del Tesoro estadounidense durante el gobierno del presidente Jimmy Carter y actualmente es asesor de esta industria.
La política energética no tuvo nada que ver en esto.
El auge del petróleo y el gas natural plantea una ironía en estas elecciones: un presidente que defiende la energía verde recibe un espaldarazo de los combustibles fósiles.
El gas natural
La producción de petróleo y gas natural está en aumento en gran medida por el fracturamiento hidráulico, que ha dado acceso a yacimientos ubicados en formaciones de rocas de esquisto que antes eran demasiado costosas de explotar. La producción de gas natural aumentó de 21,1 billones de pies cúbicos (597,000 millones de metros cúbicos) en 2008 a 24,2 billones.
El aumento hizo caer los precios al nivel más bajo en una década. Aunque los bajos precios podrían frenar su crecimiento, el fracking también contribuyó a producir un renacimiento industrial, favoreciendo a las acerías que proveen elementos para los pozos, a las empresas químicas que usan etano, líquido que se halla con el gas, y otros fabricantes que hacen un uso intensivo de la energía.