La Revolución Francesa y el ciudadano

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Uno de los libros actuales en mis lecturas se titula “Ciudadano, una crónica de la Revolución Francesa”, escrita por el académico inglés Simon Schama.

El libro, más que constituir un relato cronológico de hechos históricos, es una investigación sobre los antecedentes causales del movimiento que barrió todo un universo de pensamiento político, esquemas económicos e instituciones.

El libro me ha motivado reflexiones acerca de paralelismos entre la Francia pre-revolucionaria y algunos hechos de nuestra vida cotidiana. Veamos.

Para 1789, año en que el rey Louis XVI convoca a la asamblea general de ciudadanos, los habitantes franceses vivían bajo el hastío de la imposición de gravámenes y tasas contributivas, con las cuales se mantenía el cada vez más deteriorado sistema de administración pública, incluyendo la monarquía.

La creciente escasez provocó alzas en los precios de los productos básicos, sobre todo los alimentos, que luego de la intervención francesa en el apoyo a la revolución norteamericana se habían vaciado las arcas del país impidiendo al gobierno agenciarse alimentos para paliar la crisis. Todo esto, combinado con la indiferencia de gobernantes, desató la furia pública, que movida por ideales libertarios arrasó lo que hasta entonces fue el “establishment” francés.

Pensadores y hombres públicos de la talla de un Talleyrand, Lafayette, Necker, Tocqueville, Robespierre y muchos otros encabezaron la creación de lo que Schama considera el mayor logro de la revolución: la formación del ciudadano.

Para crear ciudadanos dominicanos capaces de convivir en democracia no nos hace falta una revolución, sino invertir muchos recursos y esfuerzos en la educación básica formal y enseñar a pensar; formación ética y principios morales. Implica ser personas respetuosas de la ley y del pago de las consecuencias en caso de su violación. Aprender a respetar el derecho ajeno, para poder ser respetados.

Solo con un esfuerzo decidido, consensuado, y la consecución de un programa sostenido y respetado por gobiernos consecutivos, lograremos la formación de nuestro ciudadano real. Aprendamos la lección.

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El Día

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