La Revolución de Abril
Un día como hoy, en 1965, una parte importante del pueblo dominicano decidió apoyar en las calles la iniciativa promovida por un grupo de militares y dirigentes políticos de reclamar la vuelta a la constitucionalidad interrumpida por el golpe de Estado contra Juan Bosch en 1963.
No fue guerra, ni revuelta, ni revolución, sino la explosión de un malestar que laceraba la conciencia nacional ante la ignominia perpetrada por militares y civiles golpistas que se resistían a asimilar que los dominicanos habían optado por el camino de la democracia cuando el 30 de mayo de 1961 fue ajusticiado el tirano Rafael Leonidas Trujillo.
Una parte de nuestras Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, encabezados por los coroneles Rafael Fernández Domínguez y Hernando Ramírez, empujaron lo que luego se convirtió en un movimiento popular armado que terminó dirigiendo Francisco Alberto Caamaño Deñó, un coronel que representa la dignidad del uniforme.
Hoy se conmemora un aniversario más del inicio de lo que los dominicanos hemos bautizado como La Revolución de abril, que tres días después se convirtió en una guerra patria por la defensa de la soberanía nacional, cuando decenas de miles de tropas norteamericanas desembarcaron para impedir el triunfo de los constitucionalistas frente a una facción militar que se resistió a la instauración de la democracia.
No hay media tinta. Unos dominicanos se pusieron del lado del respeto de la Constitución, de la dignidad nacional y de la democracia, mientras que otros se abanderaron del golpismo, el intervencionismo y el desconocimiento de la voluntad popular que se había expresado en las urnas.
Afortunadamente, ese fenómeno hoy se mira como un recuerdo doloroso, pues la consolidación de nuestra democracia y la madurez política de la población nos permiten afirmar categóricamente que hemos superado los tiempos de las asonadas contra gobiernos democráticos y legítimos.
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