Sábado, 25 de mayo, 2019 | 12:05 pm

La reunión de los Chaljub



Los Chaljub estamos a punto de vivir una gratísima experiencia, porque nos encontraremos el próximo sábado 24 en una reunión de fraternidad y acercamiento.

Eso tiene un elevado valor moral y humano en estos tiempos de egoísmo aumentado y descomposición de la familia tradicional. Es igualmente un tributo póstumo a nuestros antepasados.

Me cuentan que los troncos originales de la familia, Isaías Chaljub y Emilia Buayre, llegaron al país procedente del Líbano en 1899, sería en los finales de julio, ya que tuvieron que permanecer varios días en el barco en que vinieron porque el país estaba en emergencia, ya que acababan de ajusticiar al presidente Lilís, el 26 de ese mes en Moca. Isaías y Emilia se establecieron en La Enea, San Francisco de Macorís, y a su muerte dejaron como herencia su ejemplo de trabajo y una descendencia que aun sigue creciendo.

Algunos de los Chaljub Buayre emigraron hacia otras tierras de América y hoy nos comunicamos con parientes radicados en Colombia, Aruba y otros puntos de este continente.

Creo que el último de los Chaljub Buayre fue el tío Miguel, que murió nonagenario el primero de agosto de 2014.
La familia ha crecido y modestamente ha hecho su aporte con hombres y mujeres dedicados a las más diversas actividades.

Agricultores y abogados, obreros y médicos, ingenieros y comunicadores, maestros, comerciantes, militares, y como suele ocurrir, aquel núcleo familiar pequeño, en el cual todos nos conocíamos, se ha convertido en una numerosa legión diseminada por todo el país y todos los quehaceres, sin que jamás muchos de ellos se hayan podido ver la cara.

Pero eso va a cambiar, porque a algunos parientes, mujeres en su mayor parte, se les ocurrió la buena idea de reunirnos.

El mérito será de todos, pero reconozcamos desde ahora al grupo que con tanto corazón ha organizado el evento. Flor y Florcita, Bethania, Jacqueline, Rafaela, la prima Rogaciones, puntual y amorosa como siempre, Miriam, Zoraida, Marcell, Sicito, con la prima Jeanette Chaljub Hasbún y su dinamismo inagotable, a la cabeza; se han echado a cuestas el laborioso esfuerzo que significa reunir una familia después que crece, cada quien forma su propio núcleo y la vida lo va haciendo prisionero de sus compromisos y obligaciones.

Dulce y yo estaremos puntualmente, con toda nuestra descendencia, y seguro que en lo adelante todos nos vamos a querer más.

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