La responsabilidad de vigilar

El país inaugura, con los periodos congresuales y municipales extendidos, el principio de un proceso histórico y que muchas energías ha consumido entre los dominicanos.

Se trata de un mandato largo, de seis años, que servirá para corregir en el siglo veintiuno un problema generado en el siglo pasado, luego de que la democracia dominicana fuera lesionada seriamente, justamente cuando era presidente de la República Joaquín Balaguer.

Los errores históricos se corrigen con decisiones históricas, se podría decir. Decisiones que en el caso que nos compete tendrá en primera fila a una conjunción muy singular de legisladores, muchos nuevos y otros de vieja permanencia en el puesto.

El periodo de los seis años o el periodo de la unificación, como podrá llamarse –ya que a su término hará coincidir las elecciones presidenciales, congresuales y municipales–, tendrá una alta incidencia en el comportamiento político y el desarrollo de mejores prácticas en nuestro sistema democrático.

De entrada luce que el Gobierno y las nuevas autoridades tienen un gran reto en las manos. Tanto el presidente de la República como los congresistas y alcaldes juramentados tienen una gran responsabilidad. La ciudadanía apuesta y confía en la mejor administración de esa responsabilidad delegada en las pasadas elecciones. Sin embargo, también asume la responsabilidad civil de mantenerse vigilante.