La regla es quejarse…
Siempre he tenido curiosidad por saber cómo piensan las personas que viven quejándose de su vida todo el tiempo… Sin importar qué tan bueno o malo pueda ser lo que nos suceda, la queja nunca debería ser una opción.
Quejarse es solo sentarnos a rumiar nuestra miseria y
nos sumerge más y más en el abismo de la inercia. Debemos entender que lo que nos sucede puede estar sujeto a mejorar con el simple hecho de ser más proactivos y enfocar nuestras energías en cambiar para mejor lo que entendemos que es peor… Cuestión de actitud dicen los más sabios.
Si nos detuviéramos un poco a revisar las cosas buenas que rodean nuestra vida, seguramente muchos quedaríamos sorprendidos al ver aspectos de ella que son muy valiosos y que sencillamente aceptamos como normales, sin darnos cuenta que esa normalidad no es así para el común de las personas. Bien lo dice el psicólogo venezolano Gerardo Velásquez:
El problema se torna más serio porque las personas adictas a la queja no suelen reconocer que han hecho de ella un estilo de vida, un hábito dañino que les coarta la posibilidad de disfrutar y vivir la vida de una manera más plena y agradable.
Es cierto… hemos tenido y seguiremos teniendo muchas cosas por las cuales tenemos todo el derecho a quejarnos… el asunto se torna peligroso para nosotros y nuestro crecimiento personal y profesional cuando nos empeñamos en destacar siempre lo negativo que nos sucede y nos olvidamos de todos esos pequeños detalles que pueden darnos felicidad si lo permitimos. Recordemos que una solución solo llega cuando la buscamos.