La recta final de la campaña
Terminado el asueto de la Semana Santa se inicia una agitada fase final de la campaña con miras a las próximas elecciones presidenciales.
Los dominicanos se tomaron un merecido respiro y dedicaron el denominado Triduo Pascual a reflexionar en un ambiente religioso o vacacionar con un espíritu festivo.
Quienes decidieron quedarse en Santo Domingo comprobaron que viven en una gran urbe, con atractivos interesantes, matizados con la novedosa idea de convertir parte de la avenida George Washington y la renovada Plaza Güibia en un gran centro vacacional público.
Sin embargo, todo parece indicar que ese será el último respiro colectivo que disfrutará la ciudadanía, que en lo adelante estará sometida a una ruidosa carrera electoral matizada por denuncias, querellas, ruidos, caravanas, marchas y entaponamientos.
La población tiene el deber de asumir de manera reflexiva el período que se inicia hoy y no dejarse llevar de las diatribas a las que nos tienen acostumbrados los protagonistas de las campañas electorales.
Los candidatos pueden dar un ejemplo de civilidad y hacer una campaña respetuosa, propositiva y de contenidos.
Sería de ilusos pretender que se erradique la campaña sucia, pero al menos exigimos que no se provoquen estados de exacerbación entre los militantes que puedan degenerar en violencia física.
Ya hay un dominicano muerto.
Reiteramos una frase gastada pero cierta: las elecciones son una fiesta de la democracia.
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