La reacción de la gente de Hipólito 

Las críticas formuladas por el precandidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano Miguel Vargas Maldonado contra el ex presidente de la República y su rival interno, Hipólito Mejía, han comenzado a dejar un sabor amargo para la unidad en esa organización.

Los simpatizantes y adeptos de Mejía han considerado que Vargas Maldonado incurrió en una falta de respeto hacia la figura del dirigente perredeísta, quien aseguran ha ofrecido un trato digno al también presidente del PRD.

Y más cuando hay dirigentes de esa entidad que advierten que el PRD debe mantener el entendimiento y la concordia de cara a las elecciones presidenciales de 2012, bajo el argumento de que su alejamiento del poder podría acarrear serios problemas internos, debido a que los perredeístas ya no soportan otro periodo, ya sea largo o corto, fuera de la miel del poder.

Entonces, entre la gente de Mejía se interpretan los juicios de “cherchosos” y otros calificativos contra Mejía como una bomba de tiempo que podría generar fricciones insalvables, lo que podría costar el poder a esa organización opositora.

Nuevos ingredientes

La situación se pone también un poco conflictiva en el Partido de la Liberación Dominicana, máxime ahora que se han intensificado los aprestos para captar el apoyo necesario para una posible repostulación del presidente Leonel Fernández, en medio de divergencias jurídicas en torno a lo que establece la Constitución recién promulgada por el propio Poder Ejecutivo.

El ambiente se calienta en el litoral peledeísta y más con el lanzamiento de las aspiraciones del vicepresidente Rafael Alburquerque, quien al igual que otros precandidatos ha acondicionado su participación al hecho de que el gobernante desista de buscar una reelección.

En casi todas las provincias del país hay movimientos de recabar firmas supuestamente de respaldo a la figura del Presidente, pero todo el trasfondo es reeleccionista.