El avance de la inteligencia artificial (IA) está transformando el panorama de la ciberseguridad al acelerar el descubrimiento de vulnerabilidades en los sistemas, lo que provocará un incremento sin precedentes en la cantidad de parches que las organizaciones deberán gestionar.
Así lo plantea Gonzalo García, VP de Ventas para Fortinet Sudamérica, quien explica que herramientas de IA capaces de analizar millones de líneas de código están reduciendo drásticamente el tiempo entre la detección de una falla y su explotación por ciberdelincuentes.
Según FortiGuard Labs, ese período se ha reducido de varios días a apenas 24 o 48 horas, mientras que las empresas tardan, en promedio, 16 días en aplicar un parche crítico, ampliando la ventana de riesgo. El especialista señala que el principal desafío ya no será la disponibilidad de actualizaciones, sino la capacidad operativa para implementarlas sin afectar la continuidad del negocio.
Cada parche requiere pruebas, coordinación y ventanas de mantenimiento que, frente al creciente volumen de vulnerabilidades, resultan insuficientes. Como alternativa, propone el uso del virtual patching, una tecnología que protege temporalmente los sistemas mediante contramedidas en la red, las aplicaciones o los dispositivos, permitiendo bloquear ataques mientras las actualizaciones definitivas se programan de forma ordenada y segura.
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