La privatización deportiva

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Después del ajusticiamiento de Trujillo, en 1961, en el país se inició un plan de privatización de empresas, en especial en el periodo 1996-2000, que ha resultado uno de los más grandes fracasos para el Estado en términos económicos.

El Consejo Estatal del Azúcar (CEA), la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE), y la Corporación de Empresas Estatales (Corde) son los tres emporios más grandes que haya conocido el país en toda su historia.

Sin embargo, todo ese patrimonio fue privatizado para favorecer a amigos de todos los gobiernos, sin que el Estado haya recibido ni siquiera una mínima compensación con relación a los grandes recursos que poseían y que en menor proporción todavía siguen siendo saqueados.

Es decir, la privatización de las empresas ha dejado al país, en términos generales, un sabor amargo, una retama indescriptible.

Sin embargo, comparto en todas sus partes que el empresariado se involucre directa o indirectamente en el patrocinio de las selecciones nacionales de los diferentes deportes, tal y como está sucediendo con el equipo de baloncesto.

Cuando eso ocurra, es seguro que se producirá un cambio de 180 grados en los resultados que se están obteniendo en eventos internacionales de primer orden.

Asimismo, se producirá un incremento en el estándar de vida de los atletas y entrenadores, y los recursos que hoy se destinan para esas selecciones se utilizarían en el desarrollo de las selecciones infantiles y juveniles.

También se incrementaría sustancialmente el presupuesto a favor de la educación física escolar, principal motor en la producción de un pueblo sano de cuerpo y de mente.

Ojalá que otros deportes sean del interés de los empresarios, para que se integren de lleno a su desarrollo integral.

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