La primera dama estadounidense, Michelle Obama, renovó ayer el apoyo de Washington al presidente haitiano, René Preval, durante una sorpresiva escala de su viaje a México en Puerto Príncipe.
Michelle Obama y Jill Biden, esposa del vicepresidente estadounidense, Joe Biden, sobrevolaron en helicóptero la capital haitiana y constataron la destrucción causada por el terremoto del 12 de enero, que dejó unos 220.000 muertos y cerca de 1,3 millones de personas sin vivienda. Es impactante. La desolación es realmente impactante, declaró la esposa de Barack Obama al descender.
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