La política monetaria bajo presión

La política monetaria bajo presión

La política monetaria bajo presión

Daris Javier Cuevas

Desde mediado de la década de los ochenta, los bancos centrales migraron hacia la aplicación de políticas monetarias activas, razón por la cual acumulan una amplia experiencia teórico practico de como funciona la política monetaria en diferentes fases de la economía. Con una larga trayectoria de estrategia del control monetario, se ha logrado que el diseño de determinada política monetaria para que sus resultados sean previsibles por los agentes económicos y los analistas del funcionamiento de la economía.

La efectividad de las políticas monetarias se ha expresado en los antecedentes de estabilidad de precios y los objetivos de metas de inflación que han logrado fijarse con resultados invaluables para la estabilidad y el crecimiento económico. sin lugar a dudas, esto se ha convertido en el factor fundamental de confianza que los agentes económicos han asimilado, pero, a su vez, el principal incentivo para que la autoridad monetaria incurra en hacer promesas de garantizar tasas de inflación bajas y que luego incumplen, razón por la cual los agentes económicos sienten que son burlados.

Los economistas saben muy bien que la política monetaria, combinada con la política fiscal, constituyen un conjunto de instrumentos que en su fase ejecutoria están orientados, esencialmente, para alcanzar la estabilidad macroeconómica. Pues la estabilidad desde la esfera de los precios es la condición imprescindible para alcanzar el crecimiento economico y el funcionamiento saludable de los mercados financieros y la economía real.

Bajo ese enfoque, se puede entender mucho mejor la responsabilidad que recae sobre los bancos centrales el interés por intentar alcanzar la estabilidad de precios e influir confianza en los agentes económicos de que la estabilidad se va a producir. Y ha de ser así ya que la otra opción sería la quiebra, por tanto, se apuesta al control de la base monetaria empleando los instrumentos propios de la política monetaria que permitan alcanzar determinados objetivos macroeconómicos.

El razonamiento económico establece que la política monetaria es la accion deliberada emprendida de manera consciente por las autoridades monetarias con el objetivo de influir en la cantidad de dinero en circulación y su costo, o tasa de interés, así como en la estabilidad de precios y el crecimiento economico. Pues al emplear los instrumentos monetarios a favor de la estabilidad de precios, los bancos centrales se convierten en ejecutores de políticas de estabilización, y con lo cual contribuyen a un crecimiento aceptable de la renta y el empleo, sin perjuicio de los precios.

Jamás puede ignorarse que la puesta en acción de los instrumentos monetarios debe concebirse en el marco del conjunto políticas instrumentales y sectoriales, básicamente fiscal, llevadas a cabo en un país. Por igual, es relevante destacar que la política monetaria no puede ejecutarse ignorando la realidad económica y social de un país, ni siquiera para conseguir la estabilidad de precios, no importa que técnicamente sea inteligente.

En la actualidad, a escala global se está ante la presencia de una situación inflacionaria sin precedentes y multifactoriales, la cual ha pasado de ser un malestar coyuntural a convertirse en una situación estructural, cuyos efectos frenan el crecimiento economico y la generación de empleos. Es por tal razón que la eficacia de la política monetaria está brutalmente bajo presión y puesta en dudas fruto de que los agentes económicos subordinan sus decisiones en las expectativas inflacionarias, en medio de una crisis cuyas causales son estructurales.

A la luz de la verdad, en una situación de crisis e inflación de orden estructural la política monetaria es incapaz de frenar la inestabilidad de precios predominante, pero esto para nada significa que la política monetaria no tenga sentido para lograr la estabilidad de precios o para favorecer la actividad económica. Lo que si deben hacer los bancos centrales es continuar sus esfuerzos de inyectar confianza en los agentes económicos, evitar grandes oscilaciones y procurar que la inflación se reduzca hasta su nivel estructural.

Los bancos centrales ya no pueden continuar utilizando instrumentos monetarios propios de una situación coyuntural sino para enfrentar una situación estructural, si quieren frenar la inflación. Pues en tiempos de crisis, lo que importa es la imaginación, tal como lo aconsejó y plasmó Albert Einstein.



Daris Javier Cuevas

Economista-Abogado Máster y Doctorado en economía Catedrático de la UASD