La política de comprar bonos se hace norma en Bancos Centrales
Nueva York.-Los estrategas de inversión de Escocia que administran más de US$850,000 millones han visto el futuro, y funciona, mediante el recurso de que los bancos centrales del mundo mantengan sus programas de compra de bonos.
En los últimos 13 meses las autoridades han instrumentado en el mundo 270 iniciativas de flexibilización, según International Strategy Investment, una firma de análisis que tiene sede en Nueva York.
Eso comprende reducción de tasas de interés en todo el mundo, así como intentos por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos y el Banco de Inglaterra de resucitar el crecimiento mediante la inyección de dinero en la economía a través de compra de deuda, mientras que el Banco Central Europeo propone limitar los rendimientos con las llamadas Transacciones Monetarias Directas, OMT por la sigla en inglés.
La Fed ha respaldado el mercado de bonos de los Estados Unidos con US$2,3 billones desde diciembre de 2008 en dos rondas de la llamada flexibilización cuantitativa.
El Banco de Inglaterra mantuvo la semana pasada su objetivo de formalizar la compra de bonos en 608,000 millones de dólares.
En el futuro vamos a ver un paquete tras otro de flexibilización cuantitativa conforme los gobiernos intentan con desesperación mantener bajo alguna apariencia de control este período en extremo difícil de desapalancamiento, dijo Andrew Milligan, jefe de estrategia de Standard Life Investments Ltd.
Todas las políticas que instrumentan apuntan a comprar tiempo, dijo Mike Turner, jefe de estrategia de Aberdeen Asset Management Ltd. en Edimburgo, la mayor compañía de fondos de Escocia. Va a ser un camino muy largo, y las medidas de estímulo se duplicarán o triplicarán.
Más de tres años después del comienzo de la crisis de la deuda que amenaza el futuro del euro, los gobernantes europeos siguen tratando de encontrar una solución duradera mientras cuatro de los 17 miembros de la zona del euro están excluidos de los mercados de bonos y un quinto, España, evita convertirse en el último en buscar un rescate internacional.
Los rendimientos españoles a 10 años han oscilado entre 6,64 por ciento y 5,55 por ciento desde el 5 de septiembre, el día antes de que el presidente del BCE, Mario Draghi, dijera que el banco central compraría de forma ilimitada bonos de países que acepten condiciones financieras.