La Plaza de la Bandera

editorial

La discusión no termina acerca de lo que debió hacerse en la intervención de año y medio en el tramo vial compuesto por las intersecciones de las avenidas 27 de Febrero/Luperón/Isabel Aguiar del Distrito Nacional y Santo Domingo Oeste, o lo que es lo mismo: Plaza de la Bandera y Pintura.

A quienes preferían los “túneles en la 27 de Febrero por la cantidad del tráfico de esta vía y porque conecta con el conjunto vial que recorre el Este del país, con el del Sur y el del Norte, se les explicó en su momento que la pendiente de las aguas de norte a sur por la Luperón se convertirían con el tiempo en un elemento de riesgo para la estructura y los conductores, como ya ocurrió en la trinchera de la Máximo Gómez el 18 de noviembre de 2023 en medio de un temporal.

Entregada la obra y puesta al servicio del tránsito, han surgido inquietudes sobre las dificultades que están llamados a confrontar los que trabajan en las instituciones del entorno de Plaza de la Bandera.

Como es sabido por muchos de los que tienen conocimiento del lugar, allí están el Ministerio de Defensa, Junta Central Electoral, Tribunal Constitucional, ProDominicana, Instituto Agrario Dominicano e Inespre, y como parte de la novedad es posible que algunos de los que entran o salen de estas oficinas del Estado estén encontrando dificultades.
Otra de las novedades que ha traído esta obra ha sido la eliminación de los semáforos, que hasta el domingo pasado estuvieron en funcionamiento.

Parece muy pronto para establecer si realmente es necesario un control de este tipo en una rotonda a la que le ha sido eliminado un flujo importante de tránsito.

Más allá de la confusión inicial, no parece que en las condiciones actuales del tránsito sea necesario el uso de los semáforos. A partir del 24 de agosto, con la apertura del año escolar, será posible calibrar mejor la funcionalidad de la obra tal y como ha sido entregada.

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