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La OTAN: Piratas y corsarios a la moderna

En acciones típicas de corsarios y piratas a la moderna, los países que integran la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), encabezados por Estados Unidos, bombardean, asesinando a cientos de miles de personas, a países y pueblos del hemisferio Sur, ricos en petróleo, agua y otros recursos naturales, como es el caso de Libia, Irak y Afganistán, mientras que por otro lado, mantienen amenazados con hacerle lo mismo, a varios países, incluyendo a Irán y Siria. Para llevar a cabo sus actos belicistas azuzan y apoyan a lo interno la más mínima disidencia, integrada por títeres al servicio de los peores intereses imperiales.

Pareciera como si Hitler y las potencias del eje nazi fascista no hubieran sido derrotadas durante la Segunda Guerra Mundial. En esta guerra, donde perecieron casi cincuenta millones de personas, se lucho en aras de evitar que la humanidad cayera en la esclavitud representada por Hitler y sus aliados. Sin embargo, las potencias triunfadoras de la guerra, exceptuando la Unión Soviética, que ya desapareció del escenario político, están actuando como en los mejores tiempos del nazi fascismo, pero en roles invertidos a los jugados por ellas durante la guerra.

Estas agresiones imperiales de la OTAN violan los más elementales principios del derecho internacional, particularmente en lo referente a la autodeterminación de los pueblos. Asesinan jefes de Estado vulgar y descaradamente, como es el caso de Muamar Gadafi y Saddam Hussein, ante la vista impotente de la humanidad y bajo la ceguera de la Corte de Justicia Internacional de la Haya, controlada por ellos, al igual que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Los países y pueblos del Sur del planeta se encuentran ante la grave amenaza que representa la OTAN, que es la punta de lanza de los imperios occidentales, engendro nazi fascista de los tiempos actuales.

Esta organización guerrerista, esta aferrada a la política imperialista de nuevos repartos de los mercados internacionales, sobre todo, el de los países árabes productores de petróleo, en cuyas cabezas de gobierno estuvieron y están plantados jefes de estado con posiciones de carácter nacionalista o patriótica.

El constante agotamiento de las reservas energéticas fósiles del mundo, es en gran medida el detonante de la agresividad terrorista de la OTAN. Pero, además, la conquista de Irak, Libia y Afganistán, por ejemplo, representa para los países imperialistas de la OTAN, dirigidos por los Estados Unidos, la apertura de nuevos mercados para sus excedentes de sobreproducción o para la intermediación de productos baratos provenientes de China.

Es imprescindible la conformación de una alianza militar de los países del Sur, para poder enfrentar en bloque las amenazas a la paz y tranquilidad mundial que representa la nefasta Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

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