La mirada puesta en Venezuela
La comunidad internacional debe poner sus ojos en Venezuela y acompañar a ese país en la búsqueda de una salida pacífica y constitucional a la profunda crisis política y social que atraviesa esa hermana nación.
Una parte importante de la población venezolana tiene varias semanas en las calles protestando contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, lo que ha traído como trágica consecuencia 28 personas muertas y 365 heridas.
Mal podrían otros países echarle más leña al fuego en vez de accionar para que el sosiego vuelva a los venezolanos.
La iniciativa de varios grupos de legisladores estadounidenses de que el Congreso de Estados Unidos vote una ley ordenando al presidente Barack Obama que imponga sanciones a los líderes del Gobierno venezolano no parece contribuir en nada a la solución de la crisis actual.
El lenguaje incendiario que con frecuencia utiliza el presidente Nicolás Maduro tampoco ayuda mucho, como tampoco ayuda el radicalismo que muestran algunos líderes de la oposición.
Justamente ahí es donde debe trabajar la comunidad internacional. En que se encuentren vías de advenimiento entre los sectores venezolanos enfrentados, que sean sancionados conforme a las legislaciones de ese país todos los responsables de las muertes y violaciones a los derechos humanos, sin que eso implique alteración a las reglas de la democracia.
Venezuela atraviesa una situación grave, no es momento para echarle leña al fuego.
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