La Minustah viola la soberanía y los DDHH del pueblo haitiano
La presencia en Haití, desde el año 2004, de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), ha significado para el pueblo haitiano uno de los tiempos más ignominiosos de su historia.
Esa organización que fue creada, mediante la Resolución 1542 (2004) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para estabilizar el país y fomentar su desarrollo económico e institucional, se ha convertido en un ejército de ocupación, que viola los más elementales derechos humanos del pueblo haitiano; trajo la epidemia del cólera al país y es un obstáculo para su progreso político, social y económico.
La MINUSTAH viola la soberanía nacional y la autodeterminación del pueblo haitiano. Actúa, usurpando poderes que corresponden al Estado haitiano, convirtiéndose en un poder paralelo al mismo; creando una situación de fragilidad institucional y de inseguridad en todo el territorio de Haití.
En su rol de un Estado dentro de otro Estado, la MINUSTAH lleva a cabo actividades de confiscación de licencias a los conductores y reprime las protestas que realizan diversas organizaciones sociales contra su presencia o en reclamo de reivindicaciones elementales como el agua potable y la energía eléctrica.
La MINUSTAH esta asesinando, hiriendo, violando y maltratando a ciudadanos y ciudadanas haitianos-as, incluyendo menores de edad.
De acuerdo a los informes de organizaciones haitianas de Derechos Humanos, entre febrero del 2004 y diciembre del 2006, la MINUSTAH quito la vida a 74 ciudadanos haitianos.
En julio de 2011, dos soldados uruguayos violaron a un joven de 18 años y en la madrugada del 14 de marzo de 2011 el soldado Muhammad Naseem (matricula FPU 1173) de la MINUSTAH intento violar a la policía haitiana Orline Merilan.
El 18 de agosto de 2010, el joven Gerald Jean Gilles de 16 años fue ahorcado en el campamento del contingente nepalés. El 20 de diciembre de 2011 la emprendieron a balazos contra una manifestación de estudiantes del Liceo Jacques Stephen Alexis, hiriendo a la estudiante Gena Widerson, de 14 años, alumna del séptimo año básico del Colegio Centro de Formación Clásica de Verrettes, departamento de Artibonite. Hirieron también, con impactos de bala, en Petit Goave, al señor Robertson Laraque, mientras este se encontraba en la estación de radio Kontak FM.
La agencia de noticias AFP informo que el renombrado epidemiólogo francés Renaud Piarroux, considerado como uno de los principales especialistas del mundo en el estudio del cólera, dirigió una investigación en Haití y llego a la conclusión de que la epidemia del cólera fue generada por una cepa importada y se extendió desde la base nepalí de la MINUSTAH.
El caso de la epidemia del cólera, propagado por la MINUSTAH en Haití, ha ocasionado la muerte a miles de ciudadanos y ciudadanas haitianos-as. Esta epidemia tuvo su origen en el irrespeto y violación por parte de la MINUSTAH al Código Rural haitiano, el cual estipula en su artículo 297, que está prohibido evacuar o arrojar excrementos humanos en los cursos de agua, fuentes, estanques, reservorios, mares o en las proximidades, tanto como en los cursos de agua, de jardines, campos, bosques, rutas, caminos y senderos.
Haití lo que necesita es la ayuda solidaria de los pueblos del mundo para reconstruir su economía, sus instituciones y reinsertarse a la comunidad de los pueblos independientes del mundo, situación esta que es imposible alcanzar con la presencia de la MINUSTAH en su territorio.
Si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas desea ayudar a Haití, debe comenzar retirando de su territorio las tropas multinacionales, que tanto daño han hecho a ese país, el cual se encuentra inmerso en la más extrema pobreza, la inseguridad ciudadana y otros innumerables males; que no pueden ser resueltos con las armas ofensivas de la MINUSTAH, si no con la buena voluntad de los países del mundo; que debe ser traducida, en alimentos, viviendas, educación, salud, deportes, empleos, y, sobre todo, ayudar a reconstruir la infraestructura de Haití, azotada por el catastrófico sismo, que costó la vida a cientos de miles de personas.
* El autor es Secretario General de la Asociación Americana de Juristas (AAJ) y miembro de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.