La licencia, el Intrant y los choferes

editorial

El inicio del proceso de cambio del carné con la licencia para conducir vehículos de motor ha generado tumultos en lugares de expedición que deberían mover a la valoración del procedimiento.

Cada día, cada semana, cada mes, debe de haber alguien urgido de renovar este documento porque su vigencia, de cuatro o de dos años, ha llegado a término.

Para hacer este cambio nada mejor que acudir a los lugares a donde se ha ido con este propósito alrededor de la fecha del cumpleaños, a menos que se trate de tener la licencia por primera vez.
El resultado de hacerlo de esta manera es la vigencia de dos documentos distintos, con el mismo fin, durante por lo menos cuatro años a partir de este momento.

En el caso de que la autoridad a la que compete el cambio esté enfocada hacerlo en el curso del año, o en menos tiempo, debería habilitar lugares con grandes espacios abiertos circundantes en los que puedan congregarse multitudes.

Con el mismo objetivo, la Junta Central Electoral ha ideado un procedimiento que igual debe generar aglomeraciones, pero de quienes cumplen año alrededor de un día de cada mes.

Hacerlo como hasta ahora se ha intentado tendrá el efecto de reunir ante las ventanillas de una oficina pública las mismas causas por las cuales las vías públicas son, al día de hoy, prácticamente intransitables: porque somos muchos, cada quien entiende que tiene el derecho y aplica sus medios y carácter para hacerlo valer, porque la autoridad no es suficiente para imponer las reglas que permitirían un cierto orden.

Los choferes tienen que trabajar todos los días, no los pongamos a perder su tiempo.