La libertad de expresión
Con motivo del Día Internacional de la Libertad de Expresión, el presidente Fernández produjo ayer un mensaje congratulatorio en el que se destaca el caso de la República Dominicana como ejemplar en la materia.
Ciertamente, sería mezquino negar que en este país impera la libertad de prensa. Aunque buena parte de ese mérito le corresponde al Gobierno, que es y ha sido respetuoso de ese derecho ciudadano, hay que insistir en recordarle al pueblo que esa libertad de expresión, de la que nos sentimos orgullosos, no es fruto de ninguna dádiva ni concesión del poder político, sino que más bien es una conquista popular que todos debemos defender.
No es, tampoco, la libertad de expresión, un privilegio para los periodistas y medios de comunicación. Se trata, en cambio, de un derecho absoluto del ser humano, donde quiera que se encuentre y sea cual sea el gobierno de turno.
Por eso tenemos derecho a opinar sobre lo que ocurre en materia de libertad de prensa en otras naciones hermanas que, como Cuba, Venezuela y Ecuador, padecen limitaciones y amenazas del oficialismo en materia de libre expresión de las ideas.
La libertad de expresión tiene que ser preservada en todas las latitudes. Cuidémosla y practiquémosla sin descanso. No olvidemos que todos los demás derechos y libertades dependen de ella.