¿La ley es para mí?
La pasada semana trataba el tema de las muertes por accidentes de tránsito, la cual es la primera causa de decesos en el país y el mundo, nosotros a diferencia de otros países, si bien tenemos una ley, no contamos con una estructura y una conciencia que la haga respetar.
Los dominicanos seguimos creyendo que hay que respetar la luz roja, pero claro, los demás, no nosotros, y usted dirá que no es su caso, usted siempre respeta el semáforo, no se vuela de carril de manera sorpresiva, cede el paso al peatón, se detiene en las intersecciones, respeta el paso de cebra, siempre utiliza el cinturón de seguridad y el manos libres al hablar por teléfono. Felicitaciones, no todos podemos decir lo mismo.
Siempre pienso que para ser mejores conductores solo hay que respetar una regla por ocasión, las demás salen solas, piénselo, al salir de casa y subir a su vehículo abróchese el cinturón, luego póngale el cable de manos libres a su teléfono por si sonara mientras usted maneja y al salir, aunque no venga nadie, ponga las luces direccionales y deténgase en las intersecciones.
Hablamos continuamente de la debilidad institucional, pero también debemos preguntarnos qué hacemos para fortalecerla. Queremos que los funcionarios del Estado, legisladores y personalidades de alto rango sirvan de ejemplo, mientras ellos esperan que los demás sean los que cumplan la dictadura de la ley. En definitiva no nos ponemos de acuerdo.
Si cada uno nos proponemos cumplir con nuestra parte tendríamos el aval moral para exigir a los otros que cumplan también, pero mientras estemos en un sistema de chivos sin ley, nadie puede más que criticar.