Martes, 17 de septiembre, 2019 | 9:01 am

La jugada del PRM



El pasado viernes 16 de agosto, hubo 25 de los 50 diputados del Partido Revolucionario Moderno (PRM) que apoyaron la reelección de Radhamés Camacho como presidente de la Cámara Baja, pese a que antes su organización aseguró que no se iba a inmiscuir en pleito ajeno, y que dejaría que los peledeístas resolvieran sus asuntos y eligieran los bufetes directivos de las cámaras legislativas.

En las redes sociales y otros espacios, gente independiente y del litoral leonelista la emprendieron acremente contra esa decisión “sospechosa” e “inaceptable”, porque fortalecía al sector de Danilo Medina. Los más ácidos tildaron de traidores a los diputados del PRM.

A mi juicio, sin embargo, fue una jugada inteligente, pues el PRM no hizo más que mover sus fichas conforme a su estrategia.

De hecho, si dejamos de lado la gran movilización social a través de Marcha Verde contra la corrupción y la impunidad, es la primera vez en muchos meses, años quizá, que la oposición política toma la iniciativa y logra asestarle un golpe contundente a una de las alas moradas.

Por si sola, la oposición no estaba en condiciones de derrotar al oficialismo, ya que aun contando con los 35 diputados fieles a Leonel no obtendría mayoría, así que lo más audaz, políticamente hablando, era votar en contra del candidato de Leonel Fernández para presidir la Cámara de Diputados, el abogado Demóstenes Martínez (por cierto, un hombre decente y muy diferente al profesor Camacho, aunque no ha tenido el talento de este último para amasar fortuna).

El PRM atizó el pleito a lo interno del PLD y de paso impidió que Leonel obtuviera otra pequeña victoria tras salir bien parado de la reunión del Comité Central morado, contra los vaticinios más lúgubres que aseguraban que Danilo le impondría su mayoría mecánica y que hasta lo sacarían del partido.

No olvidemos que Leonel quedó muy bien parado del pulso librado en el Congreso, donde junto a la oposición impidió una nueva modificación a la Constitución para permitir la repostulación del Presidente.

Con Medina fuera de juego, a Leonel se le despejó el camino y aunque el Presidente está dispuesto a usar los recursos del Estado para apoyar a uno de sus delfines, y sigue siendo un candidato a vencer.

El PRM jugó a restarle fuerza a un adversario peligroso. Siguió la máxima que dice “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” o simplemente le aplicó el “principio” de “divide y vencerás”.

Hay que ver si siguen actuando con inteligencia y logran aglutinar a los sectores que quieren salir del PLD.
También falta por ver si los peledeístas ponen de lado sus diferencias y se unen; aquellos para no sucumbir definitivamente y los otros por miedo a ir de vacaciones a Najayo.

Los danilistas saben que por más dinero que gaste el Estado impulsando un delfín (insulso por demás), si el sector leonelista, esa “minoría insolente”, se queda sentado y no se sube a la patana, o no lo hace con el entusiasmo que amerita la situación, el PLD saldrá del poder en el 2020, inexorablemente.

Igualmente, los leonelistas están consciente que si el León no regresa al Palacio, su futuro político queda liquidado.

Tal como Dios necesita al diablo para justificar su existencia (y viceversa), así se necesitan los unos a los otros danilistas y leonelistas. De ahí que no creo que haya sido tan descabellada como se ha pintado la jugada de golpear a uno de los sectores.

Después de todo, no sería nada distinto a lo que ha hecho el PLD en los últimos años con el PRD, el PRSC y en cierta medida con el propio PRM.

German Marte

Publicidad