La Isla Saona
En un trabajo para una guía turística titulado Islas, Cayos e Islotes de la Republica Dominicana, preparado por el periodista Geraldino González, revisado por acucioso profesor Bolívar Troncoso, con la coordinación de Mercedes Tejeda y la colaboración de La Marina de Guerra y el Ministerio de las Fuerzas Armadas y el de Turismo, se detalla con mucha propiedad todo lo concerniente al título de la guía.
Sin embargo, como este espacio es limitado, hoy solo describiremos la Isla Saona. En efecto, la misma fue descubierta por el almirante Cristóbal Colon en su segundo viaje en septiembre de 1494, siendo denominada como ADAMANAY por los tainos. Según la leyenda, el nombre de Saona provino de la Bella Savonesa, bella fémina hija de un marqués que viajaba con Colon. También dicen que debe el origen de su nombre para honrar a SAVONA, poblado próximo a Génova, Italia, donde había nacido Michel de Cuneo, quien señaló la isla por vez primera desde la embarcación con la presencia de Colón.
La Isla Saona tiene una extensión de 12 kilómetros de largo por 5 de ancho, y 112 kilómetros cuadrados. Su comunidad posee una población de unos quinientos habitantes cuyo centro principal es Mano Juan, formando parte del Parque Nacional del Este, y situada en la provincia La Altagracia, Higüey, a 127 kilómetros en la zona oriental.
Según algunos cronistas de esa epoca, esta isla fue el refugio del cacique Cotubanama, mientras este huía de la persecución de los espanoles, existiendo una caverna con su nombre.
Los visitantes que asisten vía excursión organizada, y los independientes también deben pagar en una caseta de Bayahibe un impuesto al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, del cual nunca se informa de su destino, y las recaudaciones son altas, pues es esta la excursión mas demandada de la zona, calculándose en medio millón al año los viajeros, incluyendo los nativos.
Las visitas a la Isla Saona se realizan en lanchas rápidas a la ida y catamarán para el regreso, y viceversa, dependiendo de lo acordado con el suplidor.
En las aguas en la ruta se han encontrado 120 especies diferentes de peces, entre ellos los Labridos, peces de loro, Candiles, Doctores y Negritos.
La parada a la ida o al regreso en la Palmilla, conocida como la PISCINA NATURAL, representa una sensación inolvidable, donde el turista tiene la opción de retratarse con una estrella de mar y tomar un exquisito baño, mientras ingiere la vitamina o ron dominicano con cola, en estas aguas nada profundas
Y si muy agradables constituyéndose en un paraíso tropical.
Distintos tipos de mangles se pueden observar desde la embarcación, así como el árbol del Guayacán, también salados y lagunas.
El buceo y el snorkeling son practicados con cierta frecuencia por aquellos aficionados que hacen sus coordinaciones previas con los turoperadores.
La isla está separada de tierra firme por el canal del Catuán, palabra indígena que significaba Carey o tortuga en su lenguajes, especies ambas en vías de extinción.
Es de mucha importancia saber que la visitación a la Saona normalmente se hace desde la Aldea de pescadores Bayahibe, en cuyas proximidades hay hoteles de primera categoría y también sencillos. La distancia entre la costa firme a la Saona es de alrededor de 800 metros, trayecto que se hace en 20 minutos, llegando la profundidad en ocasiones hasta los 100 metros.
Notas Finales…Algunas agencias de viajes programan esta excursión sin problemas cotidianamente. Si la gerencia de este diario me lo solicita para que los chicos enfants puedan botar el stress laboral, con gusto nos ofrecemos.
El tour incluye bebidas nacionales en el clásico, pero para convenciones, incentivos y otros grupos exclusivos los suplidores le aumentan el precio pero también la calidad de los servicios.
En la playa tendrán un tiempo, aparte de la media hora de la piscina natural, de alrededor de dos horas y media.
Hay animación musical en los catamaranes para tirar sus pasitos o ver bailar a los demás
Es posible que necesite protección solar y también para los mayes, no sé cómo se escribe, sobre todo si usted es curioso y le gusta adentrarse al bosque sin necesidad.
¡Buen viaje!
Hasta la próxima entrega, pues.
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