La información “veraz”

De entrada, cuando se demanda que la información que los medios de comunicación ofrecen al público debe ser veraz, todo el mundo lo aplaude como algo lógico y ético. Pero ¡mucho cuidado!, porque detrás de la cándida afirmación pueden esconderse graves peligros, no solo para la libertad de prensa, sino para la totalidad de los derechos humanos.
Los potenciales peligros de la expresión “información veraz” han sido desenmascarados en más de una ocasión, en cónclaves internacionales especializados en la materia. La cuestión estriba en determinar quién o cuáles organismos serán los encargados de diferenciar una información veraz de la que no lo es. Por otra parte, cuando una entidad oficial tiene la facultad de decidir la veracidad de una información cualquiera, existe siempre la posibilidad de que esos poderes se utilicen con fines políticos o de otra naturaleza impropia.
El tema cobra actualidad porque la engañosa palabra “veraz” aparece infiltrada en el texto relativo a la libertad de expresión que será discutido en la segunda lectura del proyecto para modificar la Constitución de la República. Nos sentimos en el deber de llamar la atención de los señores asambleístas sobre este punto tan delicado.
Lo mejor que podría suceder sería extirpar la mencionada palabra del párrafo 1 del artículo 21 del indicado proyecto constitucional, y que se hable de “información” a secas. No olvidemos que la importancia de la libertad de expresión estriba en que sin ella sería imposible defender los demás derechos humanos, incluyendo el de la vida. Cuidémosla, pues, con pasión.