La infiltración supera la política

Tras el apresamiento de un dominicano solicitado en extradición, que se exhibía públicamente regenteando sus negocios y participando en actividades políticas, han surgido numerosas voces alertando sobre el peligro de que el narcotráfico se infiltre en las campañas electorales.

No se puede regatear la validez de la inquietud, pero hay que decir que se trata de una visión estrecha de la magnitud del problema.

El narcotráfico ya ha infiltrado otros renglones de la actividad social.

La economía ya fue minada por el dinero sucio proveniente del tráfico de estupefacientes.

Ya fueron infiltradas las Fuerzas Armadas (Marina, Ejército y Fuerza Aérea) y la Policía Nacional.

Los narcotraficantes se auxilian de miembros de la judicatura nacional (jueces y fiscales).

Los narcotraficantes usan comercios, industrias y entidades financieras para lavar sus ilícitas ganancias.

Incluso usan periodistas en la defensa de sus intereses o para hacerse “relaciones públicas”.

Por supuesto, usan la política para obtener poder y protección.

En conclusión, la sociedad en su conjunto ya ha sido infiltrada por el narcotráfico.

Lógicamente, son fundados los temores de que se enquiste dentro del poder político, porque desde éste se puede incidir en todos los estamentos.

Pero queremos dejar constancia de que la alerta debe ser general. El país está en la mira de los grandes carteles de las drogas y los organismos que están para combatirlos carecen de muchas de las herramientas que requieren para enfrentarlos.

La infiltración desborda lo meramente político.