La importancia de la libertad de expresión durante la pandemia

La importancia de la libertad de expresión durante la pandemia

La importancia de la libertad de expresión durante la pandemia

Cecilia Rivera

La situación mundial que vivimos es una oportunidad para poder comparar la capacidad de gestión de nuestros gobernantes, mientras en todo el mundo seguimos contando muertos, contagios y días de encierro.

Todos los mandatarios han tenido que enfrentar política y discursivamente el mismo hecho al mismo tiempo, lo que nos ofrece un escenario único para comparar los distintos enfoques.

El COVID-19 es la primera pandemia en un contexto de globalización y cultura híper mediatizada; y cada jefe de Estado de todo el mundo ha tenido que posicionarse en un periodo acotado de tiempo sobre dicho fenómeno.

Cada dignatario se ha visto obligado a crear nuevas explicaciones y narraciones acordes a sus propias orientaciones ideológicas, sus experiencias personales y las necesidades de sus países.

Se trata de una cuestión de salud pública y de supervivencia. De ahí el drama de muchos gobiernos, que han tenido que afrontar una serie de retos en el manejo de su comunicación gubernamental.

El llamado que hizo el gobierno dominicano a los medios de comunicación a difundir sólo las informaciones despachadas por instituciones oficiales con tema de coronavirus, mostró una vez más la falta de profesionalización del área de comunicación de la presidencia y un intento de control de la información; aunque luego trataron de enmendar su error.

Sin duda, la pandemia afectó, y no solamente la forma de comunicar de los gobiernos, de manera profunda a muchos sectores de diferentes formas; y los medios de comunicación ha sufrido sus propias consecuencias al tener que adaptar su labor a una nueva realidad.

El periodismo fue puesto ante un desafío crítico al enfrentar intentos de control de la información por parte de los Gobiernos, las dificultades operativas para ejercer la labor profesional de los periodistas, la tentación hacia el sensacionalismo, el proceder de las redes sociales y la proliferación de las noticias falsas, entre otros.

Pero la reputación del periodismo y de los medios de comunicación ha salido reforzada de esta situación, al obtener la confianza de los ciudadanos.

Al inicio de la pandemia, en la mayoría de los países los periodistas transmitieron el discurso de las fuentes oficiales y no contrastaron las informaciones verificándolas con fuentes independientes.

Luego el periodismo fue tomando pulso y ha estado cumpliendo con su labor durante la pandemia al fomentar el debate público, denunciar los errores y contradicciones de los poderes políticos, dar voz a miles de historias humanas y al exponer la escasez de medios que sufren los profesionales médicos.

Los ciudadanos tienen que saber que la importancia de la libertad de prensa es primordial en todo el mundo, y deben de apoyar la labor periodística de los medios de comunicación y de los periodistas.

Solamente hay que recordar los efectos que provocó el hecho de que la crisis sanitaria surgiera en un país como China donde los periodistas no pueden realizar su labor con garantías.

No hay duda que la falta de libertad de prensa en China influyó en que el coronavirus se extendiera por todos los rincones del mundo.

La forma de trabajar ha cambiado para los periodistas de todo el mundo, pero el riesgo es que la virtualización diluya el principio básico de la profesión: que es ser testigos presenciales de lo que sucede para poder contarlo.

De ahí la importancia de no ceder a llamados como el realizado por el gobierno de Luis Abinader, sino de seguir investigando y verificando los hechos.

Los gobernantes deben de tener claro que los medios de comunicación y los periodistas somos la mejor vacuna contra la desinformación, por eso el trabajo periodístico es considerado un servicio esencial durante la pandemia.

Los representantes políticos lo que tienen que hacer es poner en valor nuestro trabajo, no intentar limitarlo o controlarlo con llamados como el que hizo Milagros Germán en su papel de directora de Comunicación y portavoz de la Presidencia.



Cecilia Rivera

Máster en Gestión de la Comunicación Política y Electoral de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fue Encargada de Prensa de la Embajada del Perú en México. Trabajó para las agencias de noticias EFE y ANDINA. Ha trabajado para medios dominicanos y en los mexicanos Excélsior y 24 Horas. Ha escrito en revistas como la dominicana Rumbo, Cambio de México y Forbes Centroamérica. Actualmente, trabaja en la revista mexicana Proceso y es docente en universidades mexicanas.