La identidad de un caballero
L a violencia en la sociedad dominicana tienes múltiples causas: económicas, jurídicas, políticas, sociales, culturales, entre otras.
La violencia que llamamos intrafamiliar, específicamente la ejercida por los hombres en contra de las mujeres y los niños en el seno de relaciones familiares, obedece a un modelo de identidad masculina que se sintetiza en el concepto de macho.
Millones de niños, jóvenes y adultos han sido, y son, formados para ser machos, para ser violentos, para dominar a sus parejas, sus madres, sus hermanas, novias y hasta amigas, como si fueran propiedad suya.
Se les ha inculcado que su misión en esta vida es poseer en todos los sentidos a las mujeres cercanas y en caso de resistencia golpearlas y hasta matarlas.
Frente a ese modelo de macho se presenta la alternativa de ser un caballero. Un caballero tiene como misión en la vida desarrollar relaciones amicales con las mujeres y los hombres.
Promueve la vida y la solidaridad, es comprensivo y maduro en sus sentimientos, sabe cuidar y formar a los niños y niñas.
Cultiva buenas amistades, sabe poner sus talentos al servicio de la comunidad y es sensible a las necesidades de los demás, especialmente los más débiles o marginados.
Educar caballeros es la única y definitiva solución a los hechos de violencia intrafamiliar que vemos dolorosamente en los medios de comunicación y que lamentablemente conocemos en muchos ambientes cercanos a nosotros.
Un caballero nunca golpea a un niño o una mujer, respeta la libertad de los demás y ama de manera madura.
Formar caballeros es tarea de las familias, la escuela y los medios de comunicación.