La IA que importa para República Dominicana no se importa

juan matos

Gran parte de la tecnología que sirve como base para la inteligencia artificial se importa: los chips, los modelos, la infraestructura. Pero la que de verdad nos importa, la que un país como el nuestro necesita, no llega en un contenedor. Se forma. Y esa sí puede ser dominicana.

Un estudio del Oxford Internet Institute revela que apenas existen 132 centros de datos con capacidad para correr IA de frontera en todo el planeta; más de 150 países no tienen ninguno, y República Dominicana es uno de ellos. Estados Unidos y China operan más del 90% de esos centros. En esa carrera, la del cómputo, no vamos a poder competir.

Pero esto no quiere decir que nos vayamos a quedar de brazos cruzados. Lo que realmente importa para un país pequeño no son los chips que podamos fabricar, sino el criterio para usarlos, vengan de donde vengan, y la gente capaz de convertir una herramienta ajena en valor propio. La infraestructura se contrata; la capacidad se forma en el aula.

Y la evidencia científica respalda esa lógica por una vía que rara vez se menciona. Un estudio de Brynjolfsson, Li y Raymond, publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos, siguió a más de cinco mil agentes de servicio al cliente tras la introducción de un asistente de IA: la productividad subió 14% en promedio, pero hasta 34% entre los trabajadores novatos y menos cualificados, mientras el efecto en los más expertos fue menor.

Un experimento de la Escuela de Negocios de Harvard con 758 consultores encontró el mismo patrón: los de menor desempeño inicial mejoraron alrededor de 43%, más del doble que los de mejor desempeño. La IA, bien enseñada, levanta más rápido al que va rezagado. Por eso la estrategia más astuta no es formar a unos pocos, sino a la mayor cantidad de personas posible.

Esa es, en el fondo, la idea que el rector del ITLA, Jimmy Rosario, planteó en el reciente debate de RD Debate: "República Dominicana no va a poder competir en cómputo con Estados Unidos y China; nosotros como país tenemos que dedicarnos a crear el personal con la capacidad para aprovecharla”. Donde no podemos ganar es en la máquina; donde sí, es en la gente.

Y esta lógica ya se está ejecutando a escala nacional con RD Inteligente, el programa que el Estado ejecuta a través del ITLA y que se propone alfabetizar, en inteligencia artificial, a un millón de dominicanos. No es un simple gesto de buena voluntad tecnológica: es la estrategia correcta para un país cuya ventaja no está en fabricar chips para la IA, sino en formar a quien la usa.

Nos falta camino por recorrer: debemos seguir graduando profesionales en ciencia y tecnología. Pero la brújula apunta bien. La cantidad de dominicanos que dominará esta tecnología no la decide Washington ni Beijing. La decidimos nosotros. Y esa es la única IA que no tenemos que importar.

Sobre el autor

Juan Matos

Juan Matos, es informático, abogado y académico, especializado en Ciberseguridad.