Viernes, 23 de agosto, 2019 | 6:06 pm

La humildad hace tiempo murió, y se llevó la “Honorabilidad” a la fosa



 

Porque: “El hombre está siempre dispuesto,

A negar todo aquello que no comprende”

El hombre no es más que un junco,

El más débil de la Naturaleza,

Pero, es un junco que piensa.

B.Pascal.-

Casi de manera obligada, y manifestándole al mismo tiempo mi pesar a determinados amigos por las cosas que manifiesto sobre los “Políticos”, sé que están más que claros sobre el fangal en que se desenvuelven, del  que están rodeados o se ven obligados a compartir, pero, lo cierto es y así lo reitero, que los políticos son –al parecer-, como las pastas, que tienen diferentes formas y nombres, pero todas elaborados con el mismo tipo de harina.

Cual bestias que están siendo domadas a fuerza de altisonantes palabras y el abusivo uso del látigo, de esa manera han domesticado los políticos a este pueblo. Han absorbido el tigueraje barrial para mantener a esta sociedad encerrada en un vulgar burdel, donde la vellonera solo toca música relacionada con sus intereses políticos o faranduleros, sin permitir que se puedan escuchar los temas que en realidad le son convenientes a este pueblo, como el caso de Odebrecht, dejando salir solo aquello que le viene en ganas. Esa es una de las razones por las cuales, aquellos que van subiendo –solo en edad-, si conocen y están conscientes de que no poseen el potencial para ser peloteros, entonces, todo su enfoque se dirige a ser farandulero o político, sin importar el orden que elijan, porque de igual manera el resultado será el mismo.

Todo nos indica que, sea quien sea, siempre y cuando este en algún escalón del Poder, dice y hace lo que le viene en ganas, aun sea contraviniendo alguna que otra disposición establecida en las leyes que estos han inducido o elaborado a conveniencia, presente o futura. Hemos llegado al punto en que quien no esté con ellos no tiene derecho a nada y mucho menos, a protestar por cual o tal situación.

Desde los primeros tiempos que comenzó a operar en el país la famosa Odebrecht, manifesté que algo hedía en esas relaciones, y si hoy, en los órganos  muy conocidos y en los cuales se movió la referida compañía, resultase ser una piscina a la cual se le ha colocado edulcorante artificial como indicador de orina en la misma, la cantidad de gente cuyo alrededor saldría marcado, prácticamente no cabrían siquiera en una Olímpica.

Pero al parecer no se puede hacer nada, al igual que los Super Tucanos, donde solo se “mojaron” los más pendejos y ambiciosos a la vez. Me parece que el poder ha enloquecido a muchos de tal manera, que si fuese en los tiempos de los faraones, ya hubiesen ordenado construir sus pirámides con sus respectivos ejércitos de terracota.

Se ha perdido el orden; la seriedad, y la humildad hace tiempo murió. Panfletarios y una mezcla maldita de hasta violadores que se consideran “Honorables”, amenazan cual si fuesen señores feudales, dirigiéndose al pueblo como si fuesen sus plebeyos, olvidando dentro de su agigantado ego, que cuando los que ejercen el poder pierden la vergüenza, los que deben obedecer le faltan el respeto y se niegan a obedecer. Ya, después de esto, solo el caos reina y en las calles, fácil es escuchar: ¡Ya no más inmunidad; no más blindaje; no más publicidad engañosa; no más impunidad!

Y es que la desvergüenza se ha convertido en la reina, y aun muchos se preguntan: ¿por qué una compañía, con tantos recursos como Odebrecht, se fue por la izquierda para obtener esos trabajos? La razón es simple, porque aquel que desee trabajar independiente en este país, si se va por la derecha, siquiera la bola le lanzan. ¡Sí señor!

rafael-ramirez-ferreira

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