La holgazanería
Sería una vergüenza de primer orden que la República Dominicana, después de realizar exitosas actuaciones en los últimos eventos internacionales de béisbol, no pueda asistir al Campeonato Mundial en Panamá ni a los Juegos Panamericanos de Guadalajara, México, por falta de unos miles de dólares.
No se concibe, bajo ningún concepto, que el deporte nacional esté pasando por una situación tan calamitosa en todos los sentidos.
Porque si bien es cierto que la máxima responsabilidad le corresponde al Gobierno, no es menos cierto que los dirigentes de casi todos los deportes se han haraganizado a tal extremo que no mueven un dedo a favor de su disciplina, si el Gobierno no aporta.
El baloncesto ha dado en los últimos tiempos el mejor ejemplo en cuanto a buscar recursos, porque en el fondo el objetivo primordial debe ser que el país esté lo mejor representado en cualquier evento.
No se explica, bajo ninguna circunstancia, cómo los dirigentes del béisbol, por décadas, han sido incapaces de trabajar para conseguir que la empresa privada patrocine las selecciones nacionales, por lo menos en su participación internacional. Todo indica que la mayoría de los dirigentes se han convertido en verdaderos holgazanes.
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