Santo Domingo. – Mientras muchas familias se reúnen para celebrar el Día del Padre, hay quienes cumplen con una responsabilidad que no entiende fechas especiales: trabajar para buscar el sustento de sus seres queridos.
Esa realidad ha acompañado durante años a Frank Severino, padre de tres hijos, quien se desempeña como encargado de seguridad del Grupo de Comunicaciones Corripio.
Severino no solo vela por la protección de las instalaciones y de quienes allí laboran, sino que también procura transmitir a su familia los valores familiares que trascienden cualquier jornada laboral: "la educación, el respeto y la honestidad".
Los desafíos de la paternidad

Cuando un padre asume las responsabilidades del hogar, también se enfrenta a una realidad implícita pero presente: la ausencia de su figura durante la jornada laboral.
Las dificultades, el cansancio y las preocupaciones son factores que inciden en quienes, cada día, deben cumplir horarios nocturnos y enfrentan el miedo de dejar a su familia.
Pero Frank nunca se rindió, pues las ganas de mejorar la calidad de vida de sus hijos son más grandes que cualquier adversidad.
"Salir de mi hogar a trabajar de noche aquí y dejar a mi familia sola con mi esposa. Ese fue uno de los retos más fuertes para mí", recordó Severino con la sencillez que lo caracteriza.
Sin embargo, asegura que hoy disfruta de los frutos de su esfuerzo. Su hijo se graduó con honores como cadete en la Armada de República Dominicana y sus hijas le han devuelto la alegría con la oportunidad de convertirse en abuelo.
La ausencia de su esposa marcó su vida
Detrás de la alegría que transmite todos los días se oculta un dolor difícil de borrar: la partida de su esposa, columna vertebral del hogar.

Aunque solo puede reencontrarse con ella a través de los recuerdos, asegura que su presencia permanece intacta en cada enseñanza y en el legado que construyeron juntos.
"No solo de mis hijos, también de mi esposa, que me ayudó. Aunque ya no la tenemos físicamente porque murió, ella fue prácticamente el soporte de mi casa", lamentó.
"Que me recuerden como un hombre que fui serio"

Durante 37 años, Severino ha ejercido sus funciones de seguridad de una forma particular, pues su entrega y dedicación han propiciado su permanencia en la empresa, que lo considera más que un empleado: parte de una familia.
Su motivación diaria no se reduce al aspecto económico, sino al deseo de dejar a sus hijos una herencia inmaterial, basada en los principios que él mismo heredó de su padre.
Consciente de que el viaje es corto, Frank prefiere ser recordado por su trabajo y honradez.
"Que me recuerden como un hombre que fui serio, que respeté a los demás, con eso me basta. Yo me siento feliz con eso, que me recuerden así", reflexionó.