La hípica languidece
En la premiación de la ACD, en mayo, Otto Peña, administrador del hipódromo, hizo un "mea culpa" sobre su actitud, nada agradable, al frente de esa entidad.
Tomás Montás, titular del organismo que agrupa a los cronistas hípicos, lo ponderó y estaba muy optimista sobre un relanzamiento de las carreras de caballos.
Poco después todo volvió atrás, las quejas y la crisis arropan la hípica al punto que el tradicional Clásico Kalil Haché, programado para este domingo, estuvo en peligro.
Los jinetes anunciaron una huelga por falta de pago. Es una cadena, si no se le paga a los dueños de caballos, estos no honran el compromiso con los jockeys.
El pasado sábado los empleados de la Comision Hípica Nacional (CHN), casi todos de estratos humildes, no habian recibido el salario que debieron cobrar el día 30.
Muchos se quejan que Peña es jefe del hipódromo y a la vez dueño y entrenador de caballos, una dualidad poco ética en un negocio de apuestas.
Recientemente un fanático se sacó el "poolpote" y tuvo que cobrar mediante acto de alguacil, siendo un premio acumulativo que presume reserva del dinero apostado.