La hipersexualidad o adicción al sexo
Esta catalogada como una disfunción sexual. Es una necesidad incontrolable por las relaciones sexuales de todo tipo.
Su motivación va desde la intimidad con otras personas hasta la masturbación. La persona llega a la adicción.
Este concepto sustituye los antiguamente llamados ninfomanía (furor sexual) en la mujer y satiriasis en el hombre.
Se caracteriza por una constante excitación sexual que al llegar al orgasmo podría en algunos individuos provocar un exagerado placer y en otros, no desencadenar la satisfacción sexual y emocional esperada, que provoca su ávida búsqueda elevando la frecuencia de estimulación sexual.
El gran deseo sexual lleva al afectado a visitar prostíbulos, llamar frecuentemente a líneas eróticas, comprar material pornográfico y a buscar sexo ocasional con personas desconocidas.
Entre las causas encontramos: la represión sexual en la niñez y adolescencia, el deseo en los adultos de mantener una libido aumentada, lo que hace la costumbre de utilizar pornografía, sexo cibernético y artículos o prácticas que pueden llevar a la adicción.
En algunos podría ser el temor a perder su vigor sexual, casos de abandono causante de frustración de una pareja en la que primaba la intimidad sexual, trastornos psicológicos o psiquiátricos, entre otros.
Es importante recordar que el deseo sexual varía en cada persona y lo que se pudiera considerar exagerado en unos es normal en otros.
Se considera un desorden cuando este comportamiento produce problemas sociales, laborales, familiares o de pareja.
Quienes lo padecen generalmente lo mantienen en secreto, principalmente entre los conocidos.