La guagua sigue en reversa

Frederich Bergés
Frederich E. Bergés

Uno de los principios básicos del ser humano feliz es que le reviste el optimismo. Hay que arrancar cada día pensando que será cargado de positivismo y de realizaciones de bien. Sin embargo, nada más abrir un periódico, entrar en redes sociales o encender la radio y recibes la impresión de que la guagua que simboliza el Estado dominicano continúa un derrotero en reversa.

La primera de innumerables señales del retroceso la acaba de dar la Cámara de Diputados que ha convertido en ley el proyecto que autoriza al gobierno a pagar miles de millones de pesos a contratistas del Estado de supuestas obras llevadas a cabo en los últimos 30 años con o sin contratos. Estas incluyen hasta listados enviados por el Ministerio de Educación.

Es increíble pensar que en pleno 2026 pueda existir una voluntad de violar todos los controles, disposiciones y reglamentos de manera que se salten supervisiones, cubicaciones y documentación. Peor aún es el hecho de que dicho proyecto de ley fue observado por el poder ejecutivo, y no obstante citarse que una comisión interinstitucional efectuaría una evaluación previa, el amargo sabor de la violación de leyes y principios permanece.

Otro de los innumerables casos se presentó en el pasado día del trabajo cuando un grupo de sindicalistas de trabajadores formalizados reafirma nueva vez que aún permanece sin aplicar partes fundamentales de la ley de seguridad social. Como ejemplos ponderaron la falta de atención primaria, medicamentos sin cobertura y los servidores públicos vigentes antes de la puesta en vigor de la ley esperando todavía su bono de reconocimiento previsional.

El país no puede continuar ignorando el cumplimiento de las leyes o aplicando las mismas sin consecuencias, en total impunidad, como sucede con el tránsito. Necesitamos disciplina, encausamiento hacia un mayor nivel de inversión pública y sobre todo conciencia colectiva de que los sacrificios son necesarios de parte de todos, no solo de los contribuyentes.

Será muy difícil superar las actuales coyunturas negativas por la situación mundial del petróleo sin la puesta en escena de un continuo proceso de cumplimento de la ley por parte de todos los poderes del Estado para revertir el camino por dónde va la guagua.