La gran oportunidad

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En los comicios de 2020 los dominicanos con derecho al voto tendrán en sus manos la oportunidad de elegir nuevas autoridades (buenas o malas) para dirigir los destinos de la nación.

Los votantes tienen el chance de hacer una limpieza profunda y enderezar el rumbo que lleva el país. Sé muy bien que suena a utopía, pero ¿quién dijo que los cambios verdaderos no son hijos legítimos de los sueños y las aspiraciones de los hombres y mujeres inconformes?

De un solo golpe y sin violencia, los dominicanos podríamos salir de Hipólito Mejía, Danilo Medina, Leonel Fernández, Miguel Vargas y lo que queda del Partido Reformista.

Cada uno de ellos ha devenido, con pequeños matices, en retranca para que el país supere lacras como la corrupción, el clientelismo, el oportunismo, el entreguismo, la impunidad y la falta de visión a mediano y a largo plazo. Es decir, son enemigos del futuro de este pueblo.

Cierto, que estos que menciono no son los únicos políticos ni el Reformista el único partido representativo del atraso.

Hay más, pero si salimos de estos sería un gran avance.
No es imposible. Ni tiene por qué ser traumático. Es más, la única forma de evitar un futuro convulso a nuestra amada nación es saliendo de políticos de esta laya, como los que he citado en el párrafo anterior.

Hasta por inercia los cambios se van produciendo en la humanidad, y si bien es posible que la rueda de la historia patine temporalmente, es inevitable que avance.

Precisamente, los procesos revolucionarios –a los que tanto temen los oligarcas y conservadores- se producen cuando fuerzas recalcitrantes se oponen a los cambios necesarios, como la mejoría en las condiciones de vida de la población, salarios y servicios dignos y de calidad.

Por el momento, creo pertinente la propuesta de la Coalición Democrática por la Regeneración Nacional, de conformar un gran frente sobre la base de un programa que al menos garantice un freno a la corrupción y una mejor gestión de la cosa pública.

Estamos tan mal en cuestión del manejo de la cosa pública, que hasta esas simples mejoras se podrían considerar revolucionarias.

En el año 2020 es posible salir de Danilo y de Leonel, porque es poco probable que los peledeístas logren reconciliarse, pues Leonel sería capaz de sacarse un ojo a cambio de ver a Danilo ciego… y viceversa (paradójicamente, hay pleitos que son buenos para la salud de nuestra democracia).

Hipólito, que tiene un excelente relevo en su muy dinámica e inteligente hija Carolina, está desaprovechando la oportunidad de un retiro digno. No debió terminar su carrera haciéndole el juego a Danilo.

Por demás, el Guapo de Gurabo representa un viaje al pasado, igual que Leonel. Si no es que está pagando algún favor, a Mejía le faltó intuición política al proponer que se modifique la Constitución para habilitar a Danilo en el año 2024.

Olvida que el PRD aplicó el borrón y cuenta nueva a Balaguer en 1978, y lo vio como un cadáver político, pero cuando el viejo caudillo retornó al poder ocho años después trancó al expresidente Salvador Jorge Blanco y lo aniquiló moral y políticamente hablando.

Tropezar dos veces con la misma piedra no es inteligente.
El Partido Reformista sigue con vida gracias a la ayuda de los peledeístas, pero ya no resiste mucho más. Ya está bueno de este reducto trujillista.

De Miguel no hay que decir nada. La historia se encargará.

En manos de los votantes está la gran oportunidad de elegir líderes comprometidos con un cambio de rumbo. Ojalá hagan conciencia del gran poder que tienen en este momento.

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