La fuente de la juventud podría volverse realidad
WASHINGTON, EEUU.– La fuente de la juventud podría volverse realidad: múltiples estudios en ratones y monos muestran que es posible manipular proteínas que juegan un papel clave en la longevidad, abriendo el camino a tratamientos contra el envejecimiento.
La clave de la eterna juventud o al menos de la prolongación de misma, reside en los efectos de una reducción de los aportes calóricos sobre el organismo.
La ciencia sabe desde la década de 1930 -en base a experimentos en ratas, ratones y recientemente monos- que reducir 30% las calorías absorbidas puede alargar la vida de estos animales hasta 40%, evitándoles las enfermedades vinculadas al envejecimiento.
De esta manera, ganan no solamente años de vida sino que también preservan su salud durante más tiempo.
Desde hace varios años, diversas investigaciones -una de las cuales realizada por científicos británicos y publicada el jueves por la revista estadounidense Science- muestran que es posible obtener los mismos efectos benéficos sin privarse de comer.
Estos trabajos muestran en efecto que una manipulación genética que bloquee la producción de una proteína denominada S6 Kinasa 1 (S6K1), también presente en los humanos, produce resultados similares.
"Los ratones hembras que no producían proteína S6K1 vivieron más tiempo, eran más delgados, más activos y tenían una mejor salud que los del grupo testigo", indicaron los autores del estudio.
El estudio abre potencialmente el camino a medicamentos que permitan impedir en humanos enfermedades vinculadas al envejecimiento, estiman los investigadores.
"Estamos súbitamente más cerca de tratamientos contra el envejecimiento de lo que creíamos", indicó el doctor David Gems del University College de Londres (Gran Bretaña), uno de los coautores del estudio.
Otros estudios también han mostrado que el bloqueo de la proteína S6K1 genera un incremento de la actividad de otra molécula denominada AMPK que juega un papel clave para regular la cantidad de energía en las células.
Ésta es activada cuando los niveles de energía disminuyen, lo que se produce con una reducción del aporte calórico. Medicamentos como la metformina, que activa la AMPK, ya son usados en diabéticos.
Estudios recientes realizados por científicos rusos mostraron que la metmorfina ha contribuido a alargar la vida de ratones, indican los autores de estos trabajos sobre la proteína S6K1.
Otro medicamento, la rapamicina, un inmunodepresor usado para evitar el rechazo de un órgano tras un trasplante, ya podría ser usado contra los efectos del envejecimiento en los hombres en su forma actual, mostró un estudio realizado con ratones y publicado recientemente en la revista británica Nature.
La rapamicina también bloquea la producción de la proteína S6K1.
Apostando a este potencial, la firma estadounidense Sirtris Pharmaceuticals utiliza el resveratrol, un potente antioxidante que se encuentra en el vino tinto pero también en varias frutas, además de la uva.
Los científicos de Sirtris, también investigadores de la facultad de medicina de Harvard (Massachusetts, noreste), descubrieron que el resveratrol activaba la producción de proteínas denominadas sirtuinas.
Estas generan los mismos efectos fisiológicos que la restricción del aporte calórico.