La favela no muerde

  • Un recorrido por la favela Rocinha: mucho más que una favela

Río de Janeiro.- La favela no muerde. Ríe, vive, estudia, juega. La gente hace su vida de lo más normal. Estudiantes van a sus escuelas, jóvenes juegan fútbol, los negocios abren sus puertas y hasta los malandros hacen su vida.

Una experiencia fantástica insertada en la economía naranja, en la favela Rocinha, la más grande y poblada de las 800 de Río y las más de 12 mil de todo Brasil (según el último censo del año 2022).

Bulle en 1.4 kilómetros cuadrados del espacio urbano desigual más poblado de Río de Janeiro y de todo el territorio brasileño, con expresiones culturales, urbanas y ciudadanas que hay que ver.

Recorrer sus vericuetos es respirar cultura y ver murales de la calle, arte popular y expresiones urbanas variadas, así como la convivencia en un barrio. Y hablar con la gente también.

La favela no muerde
Murales de la Favela Rocinha. Pedro Angel.

Las expresiones abarcan los bailes de capoeira, una danza heredada de los esclavos; así como las famosas fiestas de Via Apia, los miradores con terrazas para ver todo Río, la gastronomía casera de sus residentes, con la tradicional feijoada y tapiocas, típicas del nordeste brasileño.

Comprar ahí es contribuir a la economía del barrio y tomarse un video con una amplia vista de toda la favela es una experiencia única.

Una de las experiencias más fascinantes es ascender hasta un punto de motos (motoconcho, dirían en Dominicana).

Esta favela es un tejido urbano expandido, puntada a puntada, desde 1930, cuando empezaron a llegar los inmigrantes de la zona del nordeste, huidos de la pobreza generada por los dueños de la tierra y la desigual distribución de las riquezas.

La favela no muerde
Personas caminan por una de las calles de la favela Rocinha. Pedro Angel.

El espacio se extiende en la ladera de Morro Dois Irmanos, frente al lujoso barrio de San Conrado, donde residen las personas más adineradas de Río.

Aquí el Estado manda por pedazos, pues son las organizaciones comunitarias y sus líderes los que manejan este tejido social. La policía brasileña casi no ingresa a esta zona y la seguridad está garantizada por la comunidad.

Las visitas turísticas son recomendadas con guías de la zona o acreditados por las autoridades, quienes son respetados y cuidados por la propia comunidad. No hay riesgo de acceder a Rocinha y caminar por sus vericuetos y callejuelas, a ninguna hora del día, siempre de la mano de ellos.

La favela no muerde
Vista panorámica de la favela Rocinha en Río de Janeiro. Pedro Angel.

Yo visité de la mano de Randu (@randutours.rio), un dominicano de 30 años con 10 de residencia en Río. Guía certificado, conocido, es de las manos más seguras e instruidas para venir por aquí, recomendado por las autoridades diplomáticas y consulares dominicanas. Toda una experiencia con este higüeyano que da confianza.

Los dominicanos no tenemos excusa para visitar este creativo lugar turístico, pues no necesitamos visa para viajar a Brasil y varias aerolíneas conectan con Sao Paulo desde territorio dominicano.

Señores, visiten Brasil.

Sobre el autor

Pedro Ángel

Periodista y consultor especializado temas salud y bienestar. CEO Resumen de Salud. Ejerce en República Dominicana y Colombia para varias naciones Centroamérica y Caribe.