La estabilidad no lo justifica todo

Pocos dominicanos podrían cuestionar la afirmación de que la estabilidad económica del país debe ponerse por encima del impacto sectorial que pudiera tener algún tipo de medidas adoptadas por el Gobierno.

Incluso, no debe ser motivo de mucha discusión que ante los males que pudiera generar el actual paquete de reforma fiscal propuesta por el Poder Ejecutivo siempre será un mal menor al comprarlo con una eventual ruptura del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Todos estamos llamados a defender la estabilidad macroeconómica, pero esa no puede ser una excusa para justificarlo todo.

En los años 2008 y 2009 se planteaba la necesidad de mantener el gasto público como forma de dinamizar una economía amenazada con estancarse y hasta decrecer como consecuencia del impacto de la crisis financiera, inmobiliaria, alimentaria y energética que padecía el mundo.

Pero se insistía que ese gasto público debía hacerse de manera inteligente.

Y nos preguntamos: ¿qué de inteligente tiene anunciar en estos momentos la inversión 100 millones para adecuar el estadio Quisqueya para la celebración de una Serie del Caribe, o gastar 400 millones adicionales para ser subsede del Clásico Mundial de Béisbol?

Los ejemplos son numerosos, pero sólo citamos éste por ser el anuncio más reciente.

Son decisiones de gastos que no se corresponden con la situación económica nacional.

Entonces, son esas decisiones las que hacen que gran parte de la población no asimile los sacrificios a los que se le quiere someter.

Si bien es cierto que “la estabilidad, ante todo”, no menos cierto es que la estabilidad no lo justifica todo.