La enfermedad es motivo preocupación para padres
La noticia de que su hijo padece una lesión cardíaca congénita es siempre motivo de gran preocupación para los padres.
Y efectivamente, una cardiopatía congénita no diagnosticada ni tratada siempre es algo serio, y a diferencia de lo que ocurre con otros órganos, con un corazón enfermo la situación clínica de los niños pequeños, en especial los recién nacidos, cambia rápidamente, pudiendo ser grave en pocas horas o días.
La detección médica de las cardiopatías se lleva a cabo incluso durante la vida fetal, en los primeros días, semanas o meses del nacimiento, de forma que muy precozmente se puede planificar el correspondiente tratamiento médico o quirúrgico.
La gran mayoría de las cardiopatías congénitas son susceptibles de una corrección total y definitiva o casi definitiva, permitiendo que el niño disfrute de una vida también completamente normal o casi normal.
En el caso de cardiopatías congénitas el diagnóstico prenatal más el tratamiento neonatal adecuado pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte del recién nacido, o al menos puede mejorar su pronóstico.
La detección de estas cardiopatías en el embarazo permite tanto la preparación de los padres como la planificación del parto y atención neonatal acorde a las circunstancias.
Cedimat cuenta con la única unidad cardiovascular pediátrica del país con la infraestructura necesaria en recurso humano y tecnología para el diagnostico y tratamiento adecuados de estos niños.
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