¿La economía? Todo
Según el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, los dominicanos deben de andar, superado el primer trimestre del año, optimistas acerca de la esperada recuperación de la actividad económica por la que han sido hechos tantos esfuerzos.
De acuerdo con las cifras entregadas a la opinión pública, en febrero pasado la economía tuvo un crecimiento ligeramente superior al uno por ciento del PIB.
Tantas veces ha sido dicho que crecimiento no es desarrollo, que algunos moderados han preferido acoger la noticia con un ligero encogimiento de hombros.
Y es cierto, en los marcos de la economía no está, necesariamente, el bienestar de la gente, pero este es un asunto que le concierne a la política social y económica de la administración del Estado, no a la economía.
Sin un desenvolvimiento económico robusto no se puede siquiera soñar con el desarrollo y la inclusión, carencias atribuidas durante mucho tiempo al extendido lapso del crecimiento dominicano.
Primero, lo primero, ¡estamos creciendo! Y por cierto, desde hace algún tiempo se ha hecho notable la dinamización en muchas áreas del quehacer cotidiano, una señal de que en la base de todo lo que hace la gente hay algo del combustible de la vida en sociedad: el “circulante”.
Desde la antigüedad, sin embargo, es conocido un extraño fenómeno ligado al bienestar: los pueblos pueden volverse explosivos, no precisamente cuando las condiciones son más apretadas, sino cuando empiezan a mejorar.
Con la vista puesta en este aserto bien conocido en el campo de las denominadas ciencias sociales, hacemos notar que no es solo la economía la que está dando señales de recuperación, sino todo, incluidos el delito que genera inseguridad, el descontento y la soberbia.
¡Enhorabuena! La economía ha vuelto a crecer.