La economía del siglo XXI

La economía del siglo XXI

La economía del siglo XXI

Daris Javier

La presencia de la pandemia global, Covid-19, ha transformado de una manera terrible a la economía mundial, al tiempo que a escala planetaria lo que se vislumbra es un mundo incierto lleno de incertidumbre y desesperanza fruto de que la crisis sanitaria se ha transformado en una crisis económica que coloca al mundo en una inevitable recesión, al finalizar el 2020.

El daño económico previsto es de tal magnitud que al compararla con la crisis financiera global del 2008, esta última fue algo ligero si se toma en consideración que en esta ocasión, en los diferentes países a diario se produce un incremento de nuevas infecciones, en tanto que las medidas para frenar el flagelo viral, adoptadas por los gobiernos, resultan poco efectivas e insatisfactoria.

Es en tal contexto que las únicas proyecciones realistas son la incertidumbre y las graves consecuencias económicas que seguirá derivándose del Covid-19, por lo que la evolución de la pandemia determinará  el curso de la economía global y las diferentes medidas de política económica que continúen adoptando los diferentes países del mundo.

Se está ante un escenario complejo en el cual del COVID-19  ha brotado una recesión tan profunda que abarca a las economías avanzadas, las economías emergentes y las economías  en vía de desarrollo, esto es, la economía mundial se ha estremecido sin perspectiva de superar la crisis en el corto plazo.

Para que se tenga una idea más concreta del trauma económico mundial, solo hay que observar que las cifras proyectadas indican que la economía Norteamericana arrojará una contracción por el orden de un 6,1 %,  la zona Euro será mucho peor al deteriorarse la economía en 9,1%, en la economía del Japón la contracción será de un 6,1 %.

Estas caídas de las principales economía del mundo construyen un escenario rodeado de perturbaciones que guardan una relación muy estrecha con las medidas adoptadas para controlar la pandemia y frenar la desaceleración de la actividad económica.

En el mundo no existen evidencias comprobables de que en las ciencias médicas y las ciencias económicas se haya identificado algún investigador de ambas ramas del saber científico que tenga en sus manos la solución para superar la crisis sanitaria y la crisis económica que se ha derivado de la presente pandemia. La presente crisis sanitaria lo que ha puesto de relieve es la imperiosa necesidad de promover  políticas en los ámbitos sanitario y económico, orientadas a mitigar los efectos de la pandemia, así como preservar a las poblaciones vulnerables y endurecer la capacidad de los países de desarticular posibles situaciones análogas en el futuro inmediato.

También, el mundo está obligado a reactivar la cooperación internacional como mecanismo de ayudar a los países más vulnerables ante posibles eventos de crisis sanitaria que pueden repetirse en cadena, tal como lo han previsto los científicos de la medicina. Por tales razones, el mundo transitará por una situación de vulnerabilidad, el cual sugiere que, los diferentes gobiernos del mundo, prioricen y fortalezcan sus respectivos sistemas públicos de salud, a fin de enfrentar los desafíos que dejará la pandemia global y las carencias para acceder a los centros médicos privados por parte de la gran cantidad de personas que serán afectados por el desempleo derivado del deterioro de la economía.

Lo que se vislumbra en el panorama mundial es que la situación sanitaria podría empeorar aún más, lo que permite interpretar que los responsables de formular y ejecutar  políticas públicas deben estar conscientes de que existe un potencial de que van a tener que adoptar medidas adicionales para apuntalar la actividad económica y sanitaria, medidas que en algunos casos, serán impopulares. Pues como se sabe,  los gobiernos adoptaran medidas que sirvan para evitar el colapso general de la economía, pérdidas de empleo y tensiones financieras sistémicas, lo cual implica medidas fuertes e insoportables para la población.

La economía del siglo XXI atraviesa por momentos difíciles, comparable solo con las dos guerras mundiales y la gran depresión de los años treinta. En tal sentido se presentan un escenario optimista que plantea una posible recuperación a finales del 2021, básicamente en las economías desarrolladas y emergentes, mientras que el escario pesimista se prevee una profundización de la crisis con una hecatombe de la economía global y señales de recuperación a mediados del 2023.

 



Daris Javier Cuevas

Economista-Abogado Máster y Doctorado en economía Catedrático de la UASD