Jueves, 18 de abril, 2019 | 12:25 pm

La dictadura de Nicolás Maduro



Luego de la revolución que empezó Hugo Chávez vemos a Venezuela partida a la mitad. ¿Dictadura o democracia? La división se aplica al asunto de las cifras de los muertos de esta revolución que sobrepasan los 25,000, sin importar entre los llamados enemigos del gobierno o simplemente la oposición.

Desde que se instauró el socialismo en Venezuela, el discurso político fue amenazante y de odio, marcando el destino de esta nación; hoy, sus líderes son vistos y acusados de ser tiranos; en lo opuesto, son traidores.

Nicolás Maduro es un dictador que se llama a sí mismo demócrata; pero no tiene las mínimas condiciones para ser dictador, ni demócrata, ni presidente, ni nada. Su revolución tiene una extraña vocación: la destrucción del venezolano.

A través de la creación de las Milicias Populares nacida del ingenio del comandante Chávez Frías, no había tantos muertos en las calles; en los tiempos de crisis política, nos llega el horror de la violencia de Venezuela.

Estas crisis se expresan a través de las protestas y la queja es que el bendito socialismo de Maduro no ha podido resolver la pobreza y la desigualdad. Pero también en la realidad de la dictadura, la cual refleja tener una cúpula capitalista en el gobierno, un avasallante control del Poder Judicial (“como el poder llamado moral”), la Fiscalía del Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo y, por supuesto, el Consejo Nacional Electoral, la odiosa Asamblea Nacional Constituyente, están en manos del gobierno.

Entre los ejes centrales de la reivindicación de Venezuela frente a Maduro se está produciendo una sangrienta lucha por la inseguridad pública, el abastecimiento y la libertad de expresión. El tema de los presos políticos que ya es un rasgo distinto del régimen dictatorial.

La desesperación y furia de la gente ha aumentado al mismo tiempo que han aumentado las víctimas, ahora más que nunca son rechazadas. El gobierno de Nicolás Maduro funciona como un capitalismo de Estado.

(Se tendrá que comprobar si de verdad se creó en esta revolución una clase económica súper millonaria, dependiente de los contratos del gobierno y de las ventajas que les daba estar sometidos al gobierno); es clara la actitud de “libertad vigilada”, para todos aquellos que ocupan una función dentro de la revolución.

Desde el apresamiento de Leopoldo López, líder y cabeza de una manifestación pacífica estudiantil y juvenil con la administración arbitraria de Nicolás Maduro, el país vislumbró la suerte de los ciudadanos: unos tiranos y traidores, y otros esclavos.

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