La cuarta pata de la mesa en la educación

editorial

La Oficina Nacional de Estadísticas ha publicado un análisis demográfico de la juventud dominicana en el que saca a la luz, entre otras variables, la que tiene que ver con la educación formal.

De acuerdo con el estudio, la educación secundaria es predominante en la población de entre 15 y 35 años, rango de edad en el que agrupa a la juventud de estos tiempos.

En los estudios considerados superiores, la ONE muestra —con base en el X Censo Nacional de Población y Vivienda 2022— que las jóvenes tienen una mayor presencia en la educación superior, en una relación cercana al dos a uno, en vista de que la presencia femenina es de 33.8 % frente a 19 % de varones jóvenes.

Sin embargo, en la educación preuniversitaria es dominante la participación del varón joven dominicano con el 53 % frente a 48 %.

El miércoles pasado la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad dio a conocer resultados de una investigación según la cual saca cerca de una tercera parte de los estudiantes abandona la escuela antes de concluir la secundaria.

La deserción es 40 % en varones y 25 % en las hembras, y llama la atención que entre las razones halladas por la investigación están: el deseo temprano de ganar dinero, contenidos poco interesantes, asignaturas poco motivadoras, asuntos familiares, embarazos y ambiente escolar.

Vistos ambos análisis, parece de lugar que desde el Ministerio de Educación y la ADP se haga un enfoque directo sobre estos puntos mostrados de manera separada por la ONE e Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad, pues se muestran muy interesados desde hace bastante tiempo en aulas, profesores e incentivos, mientras una parte del objeto central de la educación, los estudiantes, se va de la escuela por razones conocidas.

La ecuación no puede ser resuelta sin este cuarto factor: los escolares.