La crisis puede ser aprovechada

El pesimismo matiza el pensamiento político dominicano aún desde antes de la fundación de la República en 1844. La anexión a España fue posible porque gran parte de la población y del primer grupo gobernante desconfiaba de la posibilidad que tenía la nación recién fundada de consolidarse.
Las caídas han sido abundantes en la historia dominicana. Sin embargo, los momentos en que se ha demostrado que somos una nación capaz de avanzar pese a las adversidades han proliferado más.
La República Dominicana atraviesa un momento económico y socialmente delicado, pero por mucho se puede afirmar que ni se acerca remotamente a los más delicados que ha vivido el país.
Quienes conocen el verdadero impacto que ha tenido la crisis financiera mundial en otras naciones más desarrolladas que la nuestra pueden afirmar que el país, con todas sus deficiencias estructurales, ha sabido enfrentarla para reducir el daño.
Ahora el país tiene el reto de crecer en medio de las dificultades globales. Para lograrlo hay que tomar las medidas que mandan las circunstancias.
Hay que mantener y hasta aumentar el gasto público para que la economía se active, pero se debe hacer de manera inteligente.
La política de la varilla y el cemento bien dirigida facilita ese objetivo, además de que permite crear una infraestructura capaz de facilitar la creación de más riquezas en el futuro.
Cientos de obras necesarias para las comunidades permanecen inconclusas. Invertir en ellas lograría muchos objetivos y llevaría alegría a la población.