La crisis hípica
Para hoy tenía contemplado darle un columnazo al farsante de Tony Batista, pero me veo obligado a cambiar de tema y volver con la hípica, por todo lo que se ha estado diciendo en los últimos días…
Y vuelvo con la hípica, porque el hipódromo está de moda a raíz de la lamentable muerte del jinete Miguel Sánchez…
Y está muy bien la actitud de los medios, porque una vida no tiene precio, pero, y aquí está el bendito pero, con lo que no estoy de acuerdo es que he escuchado a algunos decir que eso hay que cerrarlo… Los que dicen eso no saben ni pizca de lo que es el mundo de la hípica, porque la cosa no es tan simple…
Si cierran eso, ¿que se haría con los más de 300 purasangre que hay ahí. Soltarlos, ponerlos a halar carretas o echárselos a los leones en el zoológico? ¿Cómo se resolvería el problema social que significaría dejar sin empleo a más de 4 mil familias que viven de eso?
¿Qué se haría con los jockeys, que lo único que saben hacer es montar caballos? Y con los entrenadores, grooms, agentes hípicos, veterinarios, palafreneros y operadores de la gatera, ¿qué se haría?…
¿Y los criadores, que tienen sus fincas llenas de potros y potrancas? ¿Y los fanáticos, para quienes no tiene precio disfrutar de una tarde hípica, con sus hijos jugando y corriendo a sus anchas?… Señores, la cosa no es tan simple…
Es muy cómodo para alguien con empleo y comida segura decir que cierren eso, sin pensar en los demás… Hay que corregir los males y, sobre todo, hay que dialogar, pero no seamos tan simples… Amén…
En el Giro de Italia se mató un ciclista el lunes… Qué pena… Qué decepcionante fue esa pelea de Pacquiao y Mosley… Pero como dice el hermano Renaldo Bodden, no todo es tan malo, tan malo, que no tenga nada bueno, porque es posible que después de la pobre demostración del filipino, el cobarde de Floyd Mayweather se anime y no corra más.