La Crisis Económica y la Política Fiscal

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Desde una perspectiva de las políticas económicas, la crisis actual que afecta a las economías se ha caracterizado por hacer uso intenso de las políticas monetarias y fiscales con fines estabilizadores.

Prácticamente en todos los países del mundo, los bancos centrales han reducido los tipos de interés nominales hasta mínimos históricos y algunos de ellos incluso han emprendido políticas monetarias no convencionales.

No obstante, se ha tenido la idea de que la actual recesión es mucho más intensa, compleja y profunda que otras crisis parecidas, y que la flexibilización de las políticas monetarias, en especial la reducción de las tasas de interés nominales no sería suficiente para evitar la caída libre en la que se encontraban la mayoría de las economías desarrolladas y emergentes en el último trimestre de 2008 y principios de 2009, por lo que las autoridades fiscales adoptaron políticas discrecionales expansivas de aumento del gasto público y de disminución de impuestos.

En el caso dominicano, las cosas han sido un tanto diferentes y menos agresivas en relación a los estímulos fiscales que han otorgados otros países.

En ese contexto, se destaca el otorgamiento de incentivos fiscales para la construcción de viviendas económicas, la creación de un fondo de 1.500 millones de pesos para el apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PYMES), y la prórroga de exenciones al sector agropecuario.

Es obvio que la timidez de las autoridades en lo que tiene que ver con el establecimiento de una política fiscal discrecional expansiva, que vaya en contra del ciclo que permita estimular la demanda interna y crear empleo, obedece al hecho de que el gobierno central arrastra un déficit de alrededor del 3.2% del PIB, lo cual no le da margen para ampliar el gasto público.

En lo que respecta a la política monetaria, las autoridades del Banco Central con el fin de estimular la economía y enfrentar las restricciones de liquidez ocasionadas por el agravamiento de la crisis financiera internacional, además de proveer un estímulo a la demanda interna, a partir de enero de 2009 el Banco Central redujo agresivamente las tasas de referencia.

La tasa de depósitos remunerados (overnight) bajó de 9,5% a 5% entre diciembre de 2008 y mayo de 2009, mientras que la tasa Lombarda lo hizo de 16% a 10% en el mismo período.

Aún más, en abril de 2009 estas tasas se redujeron al 5% y al 10,5%, respectivamente. Además, disminuyeron entre dos y tres puntos porcentuales las tasas de interés de los certificados de inversión a plazo fijo. En junio, el banco central redujo 100 puntos básicos la tasa de interés de los certificados colocados al público por ventanilla.

Tras esta reducción, los certificados a un año tendrán una tasa de interés del 7%, mientras que los certificados a tres años tendrán una tasa del 12%.

Es obvio, que los diseñadores de políticas públicas económicas han escogido la política monetaria para estimular y reactivar la economía.

Sin embargo, podrían resultar insuficientes los estímulos monetarios que hasta la fecha se han otorgado para poder alcanzar una meta de crecimiento de un 3% en el presente año 2009.

Pensamos que el gobierno de alguna forma tendrá que buscar recursos externos o internos para reactivar el gasto público y estimular la demanda interna.

Por ultimo, el gobierno tiene que establecer un plan de estimulo fiscal vigoroso, mediante la creación de programas de empleos temporales dirigidos a los sectores más vulnerables, en especial a la mujeres y a los jóvenes en edad de trabajar; ampliar la cobertura del Programa Solidaridad e iniciar un vasto Programa a nivel nacional de Construcción y Reparación de pequeñas obras e infraestructura menores en los barrios populares urbanos y áreas rurales.

De esa manera, se podría reactivar la economía con mayor fortaleza y alcanzar un crecimiento de 3% durante este año.