La cosa podría ser más grave aún
Desde litorales gubernamentales se preguntan algunos en qué se invertirán los recursos que implicaría destinar el 4 por ciento del Producto Interno Bruto para mejorar la calidad de la educación.
Si esa fuera la opinión oficial del Gobierno, entonces estamos ante un problema mayor que el que creíamos, pues sería una admisión de que las autoridades no tienen diseñados programas de cómo mejorar la calidad de la enseñanza dominicana.
La pregunta inmediata sería: ¿qué han hecho para sacar al país del final de todas las listas de los indicadores educativos regionales?
Claro que el país requiere una verdadera revolución educativa en cuyo diseño y ejecución participen todos los sectores, especialmente los técnicos del área, los regentes de las escuelas y los receptores de lo que produce el sistema educativo en su conjunto.
Otra pregunta que surge de los litorales oficiales, esta vez del propio Ministro de Hacienda, es: ¿porqué ahora y no antes?
Es como si se preguntara por qué la Revolución Francesa fue cuando se produjo y no antes; por qué la Independencia de Estados unidos fue en esa fecha y no antes; por qué la Independencia Nacional fue en 1844 y no antes; por qué el ajusticiamiento del dictador Rafael Leonidas Trujillo fue el 30 de mayo y no antes. En definitiva, a una pregunta tan poco conceptual la respuesta es simple: todo es hasta un día.
Pudo haber sido antes si se hubieran cumplido los acuerdos del Diálogo Nacional, o si les hubieran hecho caso a las cartas pastorales de los obispos de 2006 y 2009, o se incumplieron los acuerdos con los empresarios.
Esperamos que las autoridades sí sepan qué hacer para mejorar la educación y que lamentablemente lo hagan ahora en vez de antes.